¿Sufre usted de nomofobia, la adicción al celular?

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Si usted es de los que no sale a ningún lugar sin su celular, si duerme con él al lado y lo primero que hace al despertar es revisarlo, si lo mira inconsciente y automáticamente, si siente ansiedad o estrés cuando no puede contestar y no sabe quién lo llama, si lo revisa al hacer ejercicio o va al baño y a cualquier otra parte de su casa con él, es probable que padezca o esté cerca de padecer nomofobia, el miedo irracional a estar sin su teléfono celular.

El fenómeno -que deriva su nombre de una abreviación de la expresión en inglés “no-mobile-phone-phobia” (no-mo-fobia)- aunque todavía no se ha catalogado como un trastorno sicológico propiamente, como otras adicciones a las nuevas tecnologías, ya causa problemas y es tratado por profesionales.

El estilo de vida actual implica estar conectados permanentemente a través de herramientas tecnológicas, lo que trae consigo un aumento de la dependencia a estos aparatos. El asunto problemático es cómo aprovecharlas y hacer un uso adecuado y moderado sin caer en la adicción a estas herramientas, pues no es fácil distinguir entre la dependencia habitual y necesaria, y la adicción dañina.

Javier Garcés, experto en Psicología del Consumo y sus adicciones, dice que “en los casos patológicos, en los que esa dependencia genera ataques de ansiedad, pánico, irritabilidad la diferencia está clara. Pero en los ‘pequeños’ ataques de ansiedad la diferencia no lo es tanto”. Lo que quiere decir que el criterio no está únicamente el tiempo que se pasa frente al aparato sino en las causas y las repercusiones que tiene su uso.

Si la dependencia al celular existe por razones laborales únicamente y la persona se desprende con facilidad del aparato en ambientes sociales o personales, no parecería haber un problema, pero si se desarrolla una “relación no utilitaria con el teléfono”, es decir, si con el simple hecho de desconectarse en cualquier momento o lugar presenta síntomas de nerviosismo o de ansiedad, estaríamos frente a un caso de nomofobia.

Los síntomas se manifiestan de diversas formas: cambios de comportamiento o de estados de ánimo, mayor facilidad para comunicarse por medio del chat que verbal y personalmente, irritabilidad o alteraciones en el sueño, sentir que vibra o timbra el aparato imaginariamente, no poder apagarlo ni ignorarlo en el cine, teatro, mientras se ejercita, en comidas o situaciones inapropiadas, y aprovechar cualquier momento para revisarlo o angustiarse más de la cuenta por el tiempo que queda de batería.

José Antonio Molina, sicólogo a cargo de psicohealth.com, afirma que “personas con déficit de habilidades sociales, que se sienten más cómodos interactuando con los demás a través de la tecnología, con cuadros depresivos”, o personas introvertidas e inseguras, pueden ser más propensos a refugiarse en los aparatos y a desarrollar este tipo de adicciones.

Por supuesto que entre más completo y tecnológico sea el aparato, mayor va a ser el uso y la dependencia a éste. Por eso, a raíz de estudios como uno que se realizó en el Reino Unido y que cita el diario español El Mundo muestran los teléfonos inteligentes, como los Blackberry y los iPhone, disparan este tipo de fobias y adicciones.

Investigaciones recientes en España han revelado que entre un 53 y un 63% de los encuestados tienen comportamientos que los harían encajar dentro de esta enfermedad del siglo XXI. Y la cifra parece ir en aumento, pues el mayor riesgo lo tiene la población entre 18 a 25 años y además la tendencia es que cada vez sean más jóvenes los que empiezan a manipular celulares.

Las nuevas tecnologías son tan poderosas y tan útiles que lo primero que hay que hacer con ellas es notar sus efectos nocivos y autorregular su uso para que el aparato no domine al usuario.

Cómo detectar los síntomas adictivos:

• No me separo del celular: Hasta en el baño, la cocina, durante las comidas o el en cine estoy pendiente de él.

• Alteración de los hábitos del sueño: a veces me despierto por la noche y miro el celular para ver si hay mensajes o tengo alguna llamadas. Estoy hasta altas horas de la noche hablando y duermo menos horas de las debidas. Lo primero que hago al levantarme es mirar el celular.

• Nerviosismo o ansiedad cuando no lo tengo: Siento nervios o angustia cuando no tengo el celular cerca o cuando se ha agotado la batería. Siento placer y tranquilidad cuando lo vuelvo a tener en mis manos.

• Oír a los amigos: normalmente las personas cercanas me dicen que me distraigo y no pongo atención o que es mala educación estar siempre pegado al celular.

• Reviso el celular de forma automática: Sin darme cuenta o para sentir que no pierdo el tiempo reviso el celular y cualquiera de sus aplicaciones por simple placer o por esperar con ansias a que entre un mensaje o una llamada.

• Cuentas exageradas: me llegan las cuentas por más de lo previsto por exceso de minutos, mensajes o datos.

• Por aquí sí te hablo: siento que me comunico con mayor facilidad por medio del chat o por llamadas telefónicas que en persona. Evito las conversaciones y las relaciones en persona por esa razón. Cambio de actitud cuando hablo por el celular, por ejemplo, ya no me siento tan tímido.

semana.com

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