Especialistas del Instituto del Alcoholismo de EE.UU. (NIAAA) han descubierto un vínculo clave entre el alcohol y el cáncer: el acetaldehido. Se trata de una sustancia potencialmente cancerígena que aparece cuando metabolizamos el alcohol.



La investigación publicada por la revista estadounidense ‘Nucleic Acids Research’ describe cómo el alcohol desencadena una serie de daños en el ADN, que podrían terminar con la formación de un tumor. La clave está en la reacción al alcohol de las poliaminas (componentes naturales del organismo), las cuales convierten el acetaldehido en crotonaldehido, un contaminante ambiental capaz de producir cáncer.