Las mentiras estúpidas que las mujeres se dícen a sí mismas

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Cuando se trata de citas, de amor, de sexo, de dietas y de ejercicio, las mujeres tenemos la tendencia de mentirnos impunemente a nosotras mismas. Armamos pretextos acerca del “por qué no nos llama”, nos reaseguramos que la balanza del baño está funcionando cada vez peor y cuando compramos un vestido, nos juramos que lo vamos a usar siempre. Diviértete con estas mentiras que probablemente te hayas dicho más de una vez.

La mentira: “Seguramente perdió mi número”
La verdad: Como aprendiste de la película Simplemente no te quiere (2009), es factible que tras aquella cita, ese chico no esté interesado en volver a salir. Sin embargo, ¡no deberías tomártelo tan personal! Elizabeth Lombardo, autora del libro A Happy You: Your Ultimate Prescription for Happiness, declara a la revista Glamour que “en lugar de personalizar el hecho de que no te llame y sentir que no eres.

La mentira: “Ya no quedan hombres buenos”
La verdad: Amy Ahlers autora del libro Big Fat Lies Women Tell Themselves: Ditch Your Inner Critic and Wake Up Your Inner Superstar señala que si realmente te crees esta frase, acabarás sintiéndote atraída por hombres que encajen con tu teoría. Por esto, recomienda en el sitio Match.com: “Empieza a decirte a ti misma que hay hombres increíbles, interesantes, profundos y espirituales allá afuera”.

La mentira: “El sexo nos unirá más”
La verdad: 
El sexo y el amor no siempre van de la mano en la mente masculina. “Los varones no siempre se acercan más a las mujeres dispuestas a tener sexo con ellos”, explica a Glamour Barton Goldsmith, autor de 100 Ways to Boost Your Self-Confidence – Believe in Yourself and Others Will Too. Sostiene que es el tiempo fuera del dormitorio el que te ayudará a que él se sienta más interesado por ti.

La mentira: “Puedo transformarlo en la pareja ideal”
La verdad:
 ¡Qué mentira polémica! A las mujeres nos encanta sentirnos “salvavidas” de los hombres. Ahlers afirma que al pensar de esta forma, lo que estás haciendo es elegir a alguien que rellene un espacio hecho a tu medida. Lo importante, para la autora, más que intentar borrar los defectos de tu pareja, es “preguntarte si podrás vivir con ellos”. Si no estás segura, sigue de largo…..

La mentira: “Se sintió intimidado por mí”
La verdad: 
¡Esta es una de las mentiras más típicas! Mujeres que son atractivas, profesionales y arrolladoras suelen creer que el motivo por el cual “él” no las llamó fue porque se sintió intimidado ante tanto éxito. Ojalá fuese cierto. Es tanto más agradable que pensar que simplemente no le interesas. Es verdad que hay hombres cobardes allá afuera, pero incluso ellos hallarán su coraje cuando estén verdaderamente interesados.

La mentira: “Lo hizo sin intención”
La verdad: 
Una excusa peligrosa. No te engañes a ti misma si tu pareja te empujó o te golpeó, ni siquiera cuando diga que fue en “broma”. Muchas mujeres sostienen que el hecho fue producto del estrés o que fueron ellas quienes lo provocaron. “Si justificas y aceptas cualquier tipo de abuso, estarás traicionando tu autoestima, tu independencia y tu felicidad a largo plazo”, afirma a Glamour un psicólogo clínico.

La mentira: “Me gustaría, pero no puedo”
La verdad: 
“Creer es poder” puede sonar a cliché, ¡pero es así! “El diálogo interno que todos mantenemos puede repercutir en nuestro estado de ánimo –advierte Amy Przeworski, profesora de psicología en la Universidad Case Western Reserve, para la revista especializada Psychology Today–. Ese diálogo puede estar cargado de negatividad y dudas en nosotros mismos; podemos ser nuestros peores enemigos.

La mentira: “No tengo fuerza de voluntad”
La verdad:
 Típica excusa cuando estamos intentando dejar de fumar. No sólo es un pensamiento muy negativo, sino que no es cierto. El psicólogo social Roy Baumeister, autor del libro Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength, asegura para el portal de Oprah que la fuerza de voluntad es como un músculo: si lo entrenas funcionará cada vez mejor.

La mentira: “Me merezco este pastel”
La verdad:
 Si tu vida es un sacrificio, el chocolate es la redención, ¿no? La psicóloga Amy Johnson expresa en el portal de Oprah que “estas mentiras esconden nuestros sentimientos reales detrás de momentos de placer”. El problema es que después del chocolate, la emoción negativa persiste. Por eso, para la experta, es mejor tomar conciencia de qué es lo que te está haciendo sentir mal, para descubrir lo que realmente mereces (¿un trabajo más feliz?).

La mentira: “Sólo una pequeña porción”
La verdad:
 Un relevamiento hecho por Timex en el 2011, entre 3.000 mujeres inglesas, halló que cuando se trata de dietas, podemos ser muy mentirosas. ¿El pretexto más popular? “Fue sólo una pequeña porción”. Las comidas que nos hacen mentir a los demás y engañarnos a nosotras mismas son los postres, el queso, el pan, las patatas fritas, las hamburguesas, el vino y la cerveza, según el estudio. ¿Qué otras mentiras inventamos cuando se trata de comida?

La mentira: “Después de esta comida, no vuelvo a probar bocado”
La verdad:
 Otra mentira común, citada por el sitio Every Day Health. ¿Cuántas veces te habrá pasado que tras comer en exceso al mediodía, te propones mentalmente, no volver a probar bocado por el reto del día? Alguna vez, probablemente lo hayas cumplido, pero, seamos sinceras, ¡incluso a ti te cuesta creerlo!

La mentira: “Puedo comer todo lo que quiera porque estoy haciendo ejercicio”
La verdad:
 ¡El ejercicio físico no debería ser el pasaporte a los excesos! El motivo es matemático: perderás peso cuando tengas un déficit de calorías (comas menos y quemes más). Es importante encontrar el equilibrio entre las grasas, las proteínas, los carbohidratos que ingieres y los que utilizas, para no acabar engordando y echando a perder todo el esfuerzo realizado.

La mentira: “La balanza no funciona…”
La verdad: 
La balanza es una muy mala amiga que nunca te miente. Si quieres disfrazar tu peso, ¡adelante! Réstate kilos cuando hables con tus conocidos o con tu médico, pero no te engañes a ti misma pensando que la balanza está rota. ¿Cuál es la posibilidad de que esto suceda? Mejor, acepta la realidad y haz algo al respecto.

La mentira: “Lo usaré toda la vida”
La verdad:
 Guarda esta excusa para contársela a tu marido… Nos encanta autoconvencernos de que una prenda vale la inversión, pero no nos mintamos. Es muy probable que despaches ese vestidito que hoy miras con amor en cuanto los vientos de la moda soplen en otra dirección. Y tú, ¿qué mentira sueles contarte a ti misma?


Fuente: http://mx.mujer.yahoo.com

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