Los millonarios que financian oposición a Obama

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Koch

 

Se trata de los hermanos Charles y David Koch, dueños mayoritarios de Koch Industries, una de las mayores empresas del país y con unos US$36.000 millones en el bolsillo, que han utilizado tanto para ampliar sus intereses comerciales como para apoyar una agenda política que no los ha dejado indiferentes frente al público estadounidense.

 Tanto que en los círculos políticos de Washington se habla del “Kochtopus”: una mezcla entre su apellido y la palabra pulpo en inglés, que es una referencia a sus ‘tentáculos’ y su supuesta capacidad de influir en la política y en particular en algunos programas del gobierno de Obama.
El más notorio de esos programas y el que los volvió a poner en los titulares de prensa en las últimas semanas es Obamacare, la ley de salud pública que es una de las banderas de la actual administración y estuvo en el centro de las disputas parlamentarias que llevaron al cierre temporal del gobierno.
El senador demócrata Harry Reid, líder de la mayoría en el Senado, dijo en un tuit que al cerrar el gobierno, los republicanos estaban satisfaciendo a los dos hermanos. Ellos, a través de una carta que su compañía envió al Congreso, confirmaron que se oponen a Obamacare pero dijeron que no estaban involucrados en esas “tácticas legislativas”.
¿De dónde salieron estos dos hermanos multimillonarios y cómo llegaron a ser tan influyentes en el mundo político de Washington?
Filántropos y activistas políticos
La historia de estos septuagenarios polarizadores y de bolsillos llenos está lejos de ser nueva aunque últimamente se está hablando bastante de ellos.
Entre los dos controlan desde hace años la gran mayoría de las acciones de Koch Industries, una empresa multifacética que heredaron y ampliaron hasta convertirla en un imperio.
Según la revista Forbes, Koch Industries puede suministrar el 5% de la demanda diaria de combustible de Estados Unidos. Y si saliera al mercado bursátil, algo que los hermanos han indicado que no va a pasar, la empresa estaría a la par de McDonald’s.
Eso no solo pone a los dos hermanos en el cuarto lugar compartido de los hombres más ricos del país, sino que además les ha permitido tener suficiente músculo financiero para expandir sus ideas en otras áreas sin muchos impedimentos, desde la filantropía hasta la investigación médica, pasando por el cambio climático o las dinámicas políticas más exclusivas de Washington.
Han sido precisamente estas últimas las que, lejos de sus donaciones millonarias por las que han rebautizado en su honor hospitales o teatros, les han permitido volverse cada vez más conocidos (y admirados o rechazados).
Cercanos a las bases libertarias, los Koch han utilizado sus millones para abrirse campo político especialmente a través de la financiación de institutos y centros de estudios sin ánimo de lucro, según le explicó a BBC Mundo John Dunbar, editor político del Centro para la Integridad Pública, una organización de periodismo investigativo que ha estudiado las actividades de los Koch.
Ellos han tenido influencia en el Instituto Cato, una institución libertaria que Charles ayudó a fundar y es citada en los medios; el centro Mercatus, que promueve las ideas de libre mercado; y Estadounidenses por la Prosperidad (AFP, por sus siglas en inglés), que busca minimizar el rol del gobierno en la economía.
Esta última, en particular, ha sido descrita en investigaciones y medios de comunicación como una de las herramientas más importantes en la pelea contra Obama y su ley de salud pública. Con esa relevancia concuerda, en diálogo con BBC Mundo, Charles Lewis, un profesor de American University que ha investigado los negocios de los Koch.
Apenas en septiembre, a pocos días del cierre del gobierno, AFP destinó US$3 millones para comerciales televisivos contra Obamacare, según consta en uno de sus comunicados de prensa. Y en 2012, en parte gracias al apoyo de los Koch, esta organización que dice tener dos millones de miembros, destinó US$100 millones en política.
Detrás del telón
Es claro que en el mundo político de Washington, los hermanos Koch no son los únicos que han utilizado su dinero para tratar de influenciar decisiones políticas de lado y lado del Congreso. Basta, por ejemplo, recordar el apoyo que recibió Obama del multimillonario George Soros.
Y hace apenas unos días, en su artículo de portada, la revista Time describió lo que llamó “el regreso de la era de los grandes benefactores como los Rockefeller, los Mellon y los Carnegie.”
Pero a diferencia de otros multimillonarios, los Koch han llamado la atención por su variedad de esfuerzos políticos y filantrópicos y por la cantidad de dinero que han invertido en ellos.
Charles Lewis dice que los hermanos representan posiblemente a la empresa políticamente activa “más poderosa y ciertamente más hiperactiva” del país y en su investigación sobre los Koch -que ellos rechazaron- dice que “han ayudado a asegurar el movimiento político del Tea Party, así como han apoyado a un amplio número de candidatos republicanos en elecciones nacionales y estatales”.
Pero también han generado revuelo por la forma como han tratado de tener influencia: detrás del telón.
“Están comprometidos con no dejar huellas en sus actividades políticas”, le dice a BBC Mundo John Dunbar, quien agrega que logran esa “opacidad” a través de su apoyo a empresas sin ánimo de lucro que no tienen que revelar todos los detalles sobre sus financiadores.
Un perfil de largo aliento de la revista The New Yorker argumentó en 2010 que los Koch han dependido de que el público no sepa mucho sobre ellos y se han contentado con operar lo que David Koch llamó “la compañía más grande de la que uno nunca ha oído”.
Gracias a ella, los Koch han destinado millones de dólares a causas de la derecha estadounidense, según la misma revista, con un enfoque especial en las políticas de Obama desde que asumió el poder.
El ascenso de Obama, junto con los efectos de fenómenos como la crisis financiera y el ascenso del Tea Party, han servido para aumentar el perfil de los hermanos y convertirlos en figuras polémicas: algunos critican que tienen exceso de poder, otros aprecian la variedad de sus intereses y unos más argumentan que son víctimas de la maquinaria de la izquierda.
“La pregunta importante es si ellos están más interesados en ideología o en proteger sus propios beneficios”, dice Dunbar.
Y aunque no han logrado desbancar a Obama -reelegido sin muchas dificultades- ni eliminar su ley de salud -que parece haber tenido un nuevo impulso tras la reapertura del gobierno- nada indica que los hermanos Koch vayan a dejar su activismo político.
Después de todo, tras la crisis política de las últimas semanas ya empieza a asomarse el siguiente objetivo: las elecciones de mitad de término del próximo año, donde está en juego -nada más y nada menos- que el control del Congreso.
Fuente:BBCMundo
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