El adiós a una mascota

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Nadie quiere que el momento llegue, pero la muerte es inevitable para los seres humanos y también para las mascotas.

Quien ha perdido a un perro, un gato u otro animal que tuvo en su casa como fiel compañía, sabe que es duro ese adiós.

gato mala suerte

Todas las semanas el doctor José Luis Sosa Barbosa, veterinario del Hospital para Mascotas en Trujillo Alto, atestigua ese sentir.

La gente busca todas las alternativas posibles para prolongar la salud y vida de ese compañero especial. Cuando la muerte ocurre, sienten la pérdida con igual o similar intensidad a la de un ser humano.

“Es gente que tiene a su mascota por muchos años. Así es que el duelo resulta bien parecido a perder a una persona. Se ponen muy tristes, sienten que perdieron a un miembro de su familia”, comenta el doctor, con 17 años de experiencia.

El veterinario explica que cuando la salud de la mascota es muy precaria y la eutanasia es considerada como alternativa para concederle al animal una muerte digna, los dueños atraviesan un momento muy difícil. Por un lado, no quieren verle sufrir más. Por el otro, no quieren despedirse.

Comúnmente, la decisión de llevar a cabo el proceso es postergada, para atrasar el momento de decir adiós.

Recuerda muchos casos así, por ejemplo, el de una familia dueña de una perra de 17 años.

“Tenía un fallo hepático severo y ellos tomaron mucho tiempo en tomar la decisión del ponerla a dormir. Seguía pensando que iba a mejorar, pero no era así”, cuenta al recordar que el padre de la familia escribió un emotivo ensayo sobre lo que significó aquella muerte para su núcleo familiar.

Tras ser testigo del duelo de los dueños de mascotas, Sosa observa que muchas veces los niños demuestran una actitud más ecuánime que los adultos.

“Uno les explica y ellos entienden, aunque sea un momento triste”, apunta el veterinario.

Tanto a chicos como a mayores, les aconseja para manejar el duelo el recordar con agradecimiento los momentos vividos con la mascota y el buen cuido que le ofrecieron. A muchas personas, Sosa le recuerda lo buenos amos que fueron.

Pero antes de que la vida de la mascota comience a apagarse, es preciso tener en cuenta que su vida promedio- en el caso de los perros y los gatos – ronda en los 10 a 15 años.

Así es que quien decide acoger en su hogar a un animal, quizás el mejor consuelo que puede tener cuando muera, es haber aprovechado el tiempo para hacerlo feliz.

Fuente El Nuevo Día

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