Dominicanos se resisten a donar sus órganos

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Publicado en EL Caribe

Cierre los ojos… Imagine por un instante que en un momento determinado uno de sus órganos vitales está a punto de colapsar a causa de una enfermedad terminal y la única posibilidad de sobrevivir es a través de un trasplante.

Medico

Ahora, piense en el tiempo que tendría que esperar para hallar un donante que podría ayudarle a prolongar su vida cuando la suya se apague.

Es probable que después de hacer este ejercicio llegue a la conclusión de que las posibilidades de conseguirlo son pocas, básicamente, por la escasa cultura de donación de órganos que existe entre los dominicanos, unido al alto costo que conlleva la realización de este procedimiento quirúrgico, y a las debilidades estructurales del sistema de salud.

El Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (INCORT) estima que 170 personas por cada millón de habitantes padecen de insuficiencia renal crónica en el país y cada año, 1,500 pacientes necesitan de un trasplante de riñón como terapia sustitutiva.

A estas estadísticas se añaden los más de 400 pacientes que padecen de una enfermedad hepática terminal y alrededor de 100 pacientes que necesitan de un trasplante cardíaco para sobrevivir. Sin contar los pacientes que necesitan otros órganos y tejidos.

Según datos del INCORT, entre el año 2000 al 2012, se realizaron 1,928 trasplantes: 664 renales, 22 de hígado entre el 2007 al 2012, y 1,232 de córnea en ocho años. A estos se le suman ocho remplazos de médula ósea y 2 de corazón.

Pese a que la ley (329-98) sobre Donación y Legado de Órganos y Tejidos para Trasplante, fue promulgada hace dieciséis años, no fue hasta el 2008 cuando entraron en funcionamiento el Consejo Nacional de Trasplantes (CNT) y el INCORT, entidades encargadas de reglamentar y ejecutar la política nacional de donación y trasplante en el país.

Conciencia
El director del INCORT, Fernando Morales Billini, considera que elevar la tasa de donantes en el país depende de que la población asuma que a la larga, la donación es un acto beneficioso para todos, ya que en un momento determinado cualquier persona podría necesitar un órgano o tener a un familiar condenado irreversiblemente a la muerte por un accidente cerebrovascular, cuyos órganos pueden alargar la vida de pacientes necesitados de riñones, hígado, corazón, pulmones, páncreas, intestinos, córneas, médula ósea, etc.

Consentimiento familiar
De los 336 donantes potenciales de órganos y tejidos fallecidos por muerte encefálica en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de diferentes hospitales del país, durante el período comprendido entre 2008-2012, apenas 62 se convirtieron en donantes reales.

“El consentimiento familiar es , quizás, uno de los problemas medulares más claros. Muchas de las familias dominicanas no han escuchado el llamado, todavía, ni se han planteado en su reunión familiar, sobre la donación de órganos. Hasta el momento que no logremos esa cultura de la donación de órganos, vamos a tener muchas negativas familiares”, afirma Billini.

Pero no sólo la negativa familiar influye en la baja tasa de donaciones y trasplantes en el país, sino también el factor económico, que golpea con más fuerza a los pacientes de escasos recursos, y al 50% de dominicanos que no están cubiertos por el Sistema de Seguridad Social.

Y es que para que un candidato a trasplante pueda ser incluido en la lista de espera para trasplante, debe someterse a una serie de exámenes previos muy costosos que le permitan estar preparado para el momento en que aparezca un donante.

El director del INCORT estima que a la fecha, sólo 40 personas se encuentran en lista de espera, pero no porque no hayan más necesitados, sino porque “el problema nuestro sigue siendo el dinero para que los pobres puedan prepararse para ser incluidos en las listas de espera.

Eso significa, hacerse unas pruebas de laboratorio, tumorales, virales, imágenes especiales, las pruebas de histocompatibilidad, como son el HDA y otras más que tienen un costo elevado, y si no buscamos financiamiento para esto, la mayoría de estas personas cuando llegan a una unidad de diálisis o vengan a querer tener conciencia de quererse trasplantar no van a tener un centavo. Quebraron”, dice.

Seguros no cubren pruebas

Es por ello que insiste en la necesidad de que el Estado garantice el aseguramiento universal del paciente, ya que ninguna de las pruebas mencionadas es cubierta dentro del catálogo de prestaciones de las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) y que además, que el Congreso Nacional apruebe la creación del Fondo Nacional para la Atención Solidaria en Salud (FONASS), para aquellas enfermedades de alto costo y complejidad.

“Creo que nosotros necesitamos llamar la atención de que sin financiamiento apropiado no podemos darle solución terapéutica a estas personas, y sería una irresponsabilidad nuestra decir lo contrario”, afirma.

Insiste en que, además, el Gobierno aumente la inversión en el sector salud. “Nosotros, desgraciadamente tenemos una inversión en salud de apenas 1.6% del Producto Interno Bruto (PIB) y con eso no da. La salud, para poder desarrollarse en el país, tiene que tener un 5%, y no llegamos ni cerca.

Y la seguridad social tiene que ser universal en su catálogo de prestaciones, no puede ser sesgada”.

Reservado para élites

Morales Billini subraya que como el trasplante conlleva un tratamiento muy costoso, que cada día exige de nuevas drogas, su acceso podría estar reservado únicamente para las élites, por lo que esa institución, intenta por todos los medios poner en práctica lo que establece la Política Nacional de Donación y Trasplante y garantizar que todos los dominicanos, sin importar su condición económica, tengan el mismo derecho a ser trasplantados “y hacer que las instituciones privadas entiendan que tienen que ser regularizadas por el Estado frente a un tratamiento tan susceptible y que maneja tantos pacientes vulnerables, pero que maneja tanto dinero y que bajo ningún concepto puede mediarse en nuestro país con signos de comercio”, enfatiza.

Laboratorio de histocompatibilidad

En marzo pasado, el presidente de la Sociedad Dominicana de Nefrología, Guillermo Álvarez Estévez, pidió al Consejo de Administración del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) la instalación de un laboratorio de histocompatibilidad, cuyo costo ronda los RD$4 millones, para de esta manera reabrir el programa de trasplante iniciado en 1987 en ese centro. Dijo que en el país hay más de 1,700 pacientes en el servicio de diálisis y sólo el 20% cuenta con donantes. Un paciente renal crónico para trasplante necesita un estudio de histocompatibilidad, que ronda los RD$30 mil.

Tipos de donación

La donación puede hacerse de dos maneras: a través de un familiar directo, capaz de dar un órgano par, como un riñón; o una porción (parcial), en caso de hígado, páncreas o pulmón, sin que medie entre ellos ningún tipo de convenio económico o de dependencia jerárquica.

El otro modo es a través de personas fallecidas que han sufrido traumas craneales importantes, derrames cerebrales o intoxicaciones, que le conducen a la muerte por destrucción completa e irreversible del cerebro. Cuando los especialistas certifican la muerte del enfermo, los coordinadores del trasplante solicitan el consentimiento de la donación a los familiares del fallecido, la cual se produce en el momento más doloroso de la familia, pero constituye la única posibilidad de que se fallecido pueda salvar la vida de más de seis o siete personas.

Altruismo

La ley establece que no se podrá percibir compensación alguna por la donación de órganos ni el cobro al beneficiario del trasplante” .

Fuente El Caribe

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