Las reflexiones que inspiró el caso de Brittany Maynard

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Brittany Maynard
Brittany Maynard

En abril, la joven estadounidense Brittany Maynard recibió el diagnóstico de cáncer y el pronóstico de seis meses de vida. Tenía un tumor en el cerebro y se sometió a una operación para extirparlo, pero reapareció y la mujer decidió entonces aminorar su sufrimiento con la alternativa de acortar su vida, sin esperar la evolución natural de la enfermedad.

Para lograrlo, se mudó de San Francisco a Portland, que pertenece al estado de Oregon, uno de los cinco de los 50 estados del país norteamericano que contempla el suicidio asistido en su legislación sobre muerte digna. Fue precisamente el argumento de vivir sus últimos días y morir con dignidad el que alegó Maynard. Pero son pocas las jurisdicciones en el mundo que comparten ese concepto de dignidad a la hora del final.

En Argentina, la ley 26.529, sancionada en 2009 y modificada en 2012 por la ley 26.742, pero aún no reglamentada, explica en el artículo 11 que “toda persona capaz, mayor de edad, puede disponer directivas anticipadas sobre su salud, pudiendo consentir o rechazar determinados tratamientos médicos, preventivos o paliativos, y decisiones relativas a su salud”. Esas directivas deberán ser aceptadas por el médico que está a cargo del paciente.

En la provincia de Córdoba rige la ley 10.058, de mayo de 2012 sobre Directivas Anticipadas, que también aguarda la reglamentación.

En ambos casos, el alcance de la norma que regula el derecho a morir con dignidad contempla que la persona pueda decidir de antemano la abstención y retiro de sostén vital (como la del respirador), la limitación de esfuerzo (por ejemplo, si su cuadro se agrava no hacer maniobras de reanimación, no desfibrilar o no llevar a cirugía) y otras medidas, como no permitir que se le transfunda sangre de otra persona.

Coincidencias

En nuestro país, representantes de pensamientos muy variados coinciden en que no hay que modificar la legislación para incluir eutanasia ni suicidio asistido.

“Cuando una persona que tiene una enfermedad terminal dice ‘no quiero vivir’, en realidad lo que quiere decir es ‘no quiero vivir así’. Por eso, estas situaciones deben llevarnos a reflexionar sobre la importancia de profundizar los cuidados paliativos para disminuir el sufrimiento y ayudar en el acompañamiento”, afirma Fernanda Marcchetti, médica paliativista, miembro del Centro de Bioética de la Universidad Católica de Córdoba y de la comisión de Bioética del Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba.

Córdoba tiene desde hace 14 años una ley pionera de Cuidados Paliativos, que inclusive ha servido de inspiración a otras provincias, pero no está reglamentada. Y en todo el mundo garantizar el acceso igualitario de personas y sus familiares a los cuidados paliativos es una asignatura pendiente.

Tratamiento del dolor, confort y ayuda física, económica y espiritual reducen la incidencia de factores que aumentan el sufrimiento que ya lleva implícita la muerte, informa la voz, en su portal.

¿Qué sucede si hay un caso en el que no hay tratamiento que aminore el dolor físico? “No conozco una situación en la que el dolor de un paciente no pueda ser manejable”, manifiesta al respecto Juan Carlos Tealdi, director del Programa de Bioética del Hospital de Clínicas de la UBA. “Yo no creo que haya que ampliar la legislación de muerte digna para contemplar el suicidio asistido y la eutanasia. De ninguna manera. La medicina tiene recursos suficientes para ayudar a los pacientes en el momento de morir”, añade. Asegura, además, que “no hay ningún referente en el derecho internacional que entienda la dignidad como la conservación de funciones” y cita el antecedente del tribunal europeo de derechos humanos que entendió en el caso de Diane Pretty, una mujer británica que tuvo esclerosis lateral amiotrófica (Ela, una enfermedad que afecta las neuronas motoras) e intentó cambiar la ley británica para terminar con su vida. “Quiero tener una muerte rápida e indolora, en mi casa y rodeada por mi familia”, había argumentado, pero todos los fallos fueron desfavorables a esa petición que podría haber sentado un precedente determinante.

Julio Bartoli, jefe del Servicio de Terapia Intensiva y coordinador del Comité de Ética de la Investigación de la Clínica Universitaria Reina Fabiola, coincide en que hay opciones legales ante el dolor. Y afirma que es profundizando en el conocimiento sobre el tratamiento del dolor y los cuidados paliativos que se podrá asegurar la paz y la dignidad en la muerte.

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