Fuertes protestas en México tras anuncio de masacre de los desaparecidos

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México. Manifestantes trataron de derribar la puerta principal del palacio nacional en Ciudad de México la noche del sábado durante una de las tensas protestas tras el anuncio del gobierno de que 43 estudiantes desaparecidos en septiembre fueron probablemente masacrados.

Protestas mexico

Miles de capitalinos se congregaron para demostrar la indignación de México por este crimen brutal que ha colocado a Enrique Peña Nieto en la peor crisis política desde que asumió la presidencia en 2012.

La marcha llegó hasta la céntrica plaza del Zócalo, donde una veintena de manifestantes -algunos encapuchados- arremetieron contra el emblemático Palacio Nacional, donde Peña Nieto suele protagonizar ceremonias oficiales.

Este grupo se apoderó de vallas metálicas que rodean el emblemático edificio y con ellas trató de derribar la puerta principal, a la que incluso prendieron fuego brevemente lanzándole cócteles molotov.

También pintaron con aerosol en la puerta “Vivos los queremos”, en referencia a los estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre en ataques de la policía de la ciudad de Iguala (Guerrero, sur). Otros manifestantes reprocharon el ataque al palacio.

“Están tratando de desacreditar el movimiento”, dijo a la AFP una estudiante que participaba en la protesta, en la que se clamó contra la clase política mexicana y se lanzaron gritos de “asesino” y “fuera” contra Peña Nieto.

Fuerzas de seguridad lograron colocar de nuevo las vallas frente al palacio pese a que algunos manifestantes les arrojaban petardos.

Dos personas resultaron lesionadas y tres fueron detenidas constató un periodista de la AFP.

“Estamos hartos del gobierno y de todo lo que engloba. Vivimos con miedo, inseguridad, injusticia con muerte y dolor”, expresó Frida Vega, de 18 años.

Horas antes hubo otra contundente protesta de estudiantes en el convulso estado de Guerrero. En Chilpancingo, capital estatal, unos 300 jóvenes prendieron fuego a una decena de vehículos frente a la cerrada sede de la gobernación.

“Esto busca el mismo reclamo de siempre, la presentación con vida de los compañeros”, subrayó uno de los manifestantes.

Las protestas ocurren un día después de que la fiscalía anunciara que sicarios narcotraficantes han confesado que asesinaron a los estudiantes y quemaron sus cadáveres, un escalofriante relato que los familiares y compañeros de los jóvenes se niegan a creer hasta que les ofrezcan pruebas.

Manifestantes trataron de derribar la puerta principal del palacio nacional en Ciudad de México la noche del sábado durante una de las tensas protestas tras el anuncio del gobierno de que 43 estudiantes desaparecidos en septiembre fueron probablemente masacrados.

Miles de capitalinos se congregaron para demostrar la indignación de México por este crimen brutal que ha colocado a Enrique Peña Nieto en la peor crisis política desde que asumió la presidencia en 2012.

La marcha llegó hasta la céntrica plaza del Zócalo, donde una veintena de manifestantes -algunos encapuchados- arremetieron contra el emblemático Palacio Nacional, donde Peña Nieto suele protagonizar ceremonias oficiales.

Este grupo se apoderó de vallas metálicas que rodean el emblemático edificio y con ellas trató de derribar la puerta principal, a la que incluso prendieron fuego brevemente lanzándole cócteles molotov.

También pintaron con aerosol en la puerta “Vivos los queremos”, en referencia a los estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre en ataques de la policía de la ciudad de Iguala (Guerrero, sur). Otros manifestantes reprocharon el ataque al palacio.

“Están tratando de desacreditar el movimiento”, dijo a la AFP una estudiante que participaba en la protesta, en la que se clamó contra la clase política mexicana y se lanzaron gritos de “asesino” y “fuera” contra Peña Nieto.

Fuerzas de seguridad lograron colocar de nuevo las vallas frente al palacio pese a que algunos manifestantes les arrojaban petardos.

Dos personas resultaron lesionadas y tres fueron detenidas constató un periodista de la AFP.

“Estamos hartos del gobierno y de todo lo que engloba. Vivimos con miedo, inseguridad, injusticia con muerte y dolor”, expresó Frida Vega, de 18 años.

Horas antes hubo otra contundente protesta de estudiantes en el convulso estado de Guerrero. En Chilpancingo, capital estatal, unos 300 jóvenes prendieron fuego a una decena de vehículos frente a la cerrada sede de la gobernación.

“Esto busca el mismo reclamo de siempre, la presentación con vida de los compañeros”, subrayó uno de los manifestantes.

Las protestas ocurren un día después de que la fiscalía anunciara que sicarios narcotraficantes han confesado que asesinaron a los estudiantes y quemaron sus cadáveres, un escalofriante relato que los familiares y compañeros de los jóvenes se niegan a creer hasta que les ofrezcan pruebas.


– #YaMeCanseDelMiedo –

Hasta el viernes, la fiscalía no había reconstruido el final de la violenta noche de Iguala, un crimen que, según Human Rights Watch, es uno de los más graves de la historia reciente de América Latina.

Tras el anuncio del fiscal general, Jesús Murillo Karam, centenares de capitalinos se congregaron frente a la fiscalía y pintaron en su fachada #YaMeCanseDelMiedo, su nuevo grito de batalla y que se convirtió en tendencia en Twitter.

El lema proviene de la exclamación “Ya me cansé”, que pronunció el propio fical hacia el final de su larga comparecencia.

Ante este crimen “lo importante es cómo va a reaccionar la sociedad mexicana. ¿Va a seguir tan apática como por años lo fue?”, se preguntó el historiador Lorenzo Meyer.

Más de 80.000 personas han sido asesinadas en México y otras 22.000 han desaparecido desde que el expresidente Felipe Calderón lanzó el combate militar contra los cárteles en 2006. La gran mayoría de esos crímenes están impunes.

– Escepticismo sobre anuncio –

Recluidos en la escuela de Ayotzinapa, los agotados padres de los estudiantes prometen no “bajar la guardia” ante el nuevo giro en las investigaciones.

“Parece que al gobierno federal, con una gran irresponsabilidad, le interesa que esto se vaya cerrando porque todo es en base a testimonios”, dijo a la AFP Melitón Ortega, tío de un desaparecido.

Aunque desconfíen de su veracidad, el relato ofrecido por la fiscalía ha helado la sangre de los familiares. “Duele imaginarte eso que te están diciendo sea una realidad. Una dice, de verdad, ¿cómo murió mi hijo? ¿qué le hicieron?”, lamentó la madre de Antonio, otro de los desaparecidos.

Con base en la declaración de los detenidos, Murillo Karam explicó que los estudiantes fueron entregados por policías a sicarios de Guerreros Unidos en un apartado basurero de la localidad de Cocula (vecina a Iguala), a donde algunos ya llegaron muertos por asfixia y donde mataron al resto.

Allí también quemaron los cuerpos durante 14 horas y colocaron los restos calcinados y machacados en bolsas de basura que vaciaron en un río.

El fiscal dijo que fue encontrada una de las bolsas con restos humanos que, por su estado de incineración, podrían no ser nunca identificados.

Los familiares aseguran que no creerán esta versión hasta que sea verificada por los peritos argentinos a los que pidieron ayuda. También sospechan que el anuncio del fiscal buscaba facilitar la polémica partida del país de Peña Nieto el domingo para acudir a las cumbres de APEC y G20.

Hasta el viernes, la fiscalía no había reconstruido el final de la violenta noche de Iguala, un crimen que, según Human Rights Watch, es uno de los más graves de la historia reciente de América Latina.

Tras el anuncio del fiscal general, Jesús Murillo Karam, centenares de capitalinos se congregaron frente a la fiscalía y pintaron en su fachada #YaMeCanseDelMiedo, su nuevo grito de batalla y que se convirtió en tendencia en Twitter.

El lema proviene de la exclamación “Ya me cansé”, que pronunció el propio fical hacia el final de su larga comparecencia.

Ante este crimen “lo importante es cómo va a reaccionar la sociedad mexicana. ¿Va a seguir tan apática como por años lo fue?”, se preguntó el historiador Lorenzo Meyer.

Más de 80.000 personas han sido asesinadas en México y otras 22.000 han desaparecido desde que el expresidente Felipe Calderón lanzó el combate militar contra los cárteles en 2006. La gran mayoría de esos crímenes están impunes.

– Escepticismo sobre anuncio –

Recluidos en la escuela de Ayotzinapa, los agotados padres de los estudiantes prometen no “bajar la guardia” ante el nuevo giro en las investigaciones.

“Parece que al gobierno federal, con una gran irresponsabilidad, le interesa que esto se vaya cerrando porque todo es en base a testimonios”, dijo a la AFP Melitón Ortega, tío de un desaparecido.

Aunque desconfíen de su veracidad, el relato ofrecido por la fiscalía ha helado la sangre de los familiares. “Duele imaginarte eso que te están diciendo sea una realidad. Una dice, de verdad, ¿cómo murió mi hijo? ¿qué le hicieron?”, lamentó la madre de Antonio, otro de los desaparecidos.

Con base en la declaración de los detenidos, Murillo Karam explicó que los estudiantes fueron entregados por policías a sicarios de Guerreros Unidos en un apartado basurero de la localidad de Cocula (vecina a Iguala), a donde algunos ya llegaron muertos por asfixia y donde mataron al resto.

Allí también quemaron los cuerpos durante 14 horas y colocaron los restos calcinados y machacados en bolsas de basura que vaciaron en un río.

El fiscal dijo que fue encontrada una de las bolsas con restos humanos que, por su estado de incineración, podrían no ser nunca identificados.

Los familiares aseguran que no creerán esta versión hasta que sea verificada por los peritos argentinos a los que pidieron ayuda. También sospechan que el anuncio del fiscal buscaba facilitar la polémica partida del país de Peña Nieto el domingo para acudir a las cumbres de APEC y G20.

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