La falta de un acta de nacimiento marcó el futuro de Javier

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Cuando cursaba el séptimo curso de la primaria, Javier Hernández D´Oleo dejó los estudios porque en la escuela le estaban exigiendo el acta de nacimiento que todavía en la actualidad, a sus 18 años, no tiene.“No pude seguir estudiando y no tuve ayuda para conseguir el documento”, explica. A su padre lo mataron en una calle de Cristo Rey cuando él no había cumplido dos años, su madre murió hace nueve años aplastada en un derrumbe y su abuela asumió su crianza.

Sin las condiciones para continuar sus estudios o al menos obtener un trabajo formal, Javier se ha pasado la vida de chiripa en chiripa.

“Ahora soy sereno, me dedico a cuidar carros. Antes vendía hierro y cuando estaba un poco más pequeño trabajaba desabolladura y pintura de autos”, comenta.

Cuando se le cuestiona cómo aprendió este último oficio, se limita a decir que “como se aprenden las demás cosas”.

Javier es parte de esa población con pocas salidas para insertarse en el mercado laboral y sin papeles que le acompañen, posiblemente ni siquiera pueda entrar a alguno de los proyectos que el Gobierno lleva a cabo para personas como él.

De acuerdo con el economista Miguel Ceara Hatton, no hay soluciones individuales para este sector que ha vivido en la marginalidad y, por consiguiente, se encuentran en condiciones vulnerables. “Se necesitan las escuelas técnicas, pero no vas a solucionar el problema con ello”, apunta. A su juicio, las políticas sectoriales ayudan a un número determinado de personas, pero para proveer soluciones más concretas, es todo el sistema que debe renovarse.

El Ministerio de Trabajo cuenta con varios de esos programas que cumplen con la intención de alcanzar a los jóvenes marginados, que no trabajan ni estudian o a madres solteras, para mejorar sus niveles de empleabilidad.

De acuerdo con Deyanitra Matrillé, directora del Observatorio del Mercado Laboral Dominicano (OMLAD), las características de esos jóvenes son muy variadas. Hay quienes no terminaron el nivel primario y otros se encuentran en la secundaria. En todo caso, su nivel académico condiciona también las expectativas para conseguir un buen sueldo.

Javier tiene un salario semanal y cuenta que siempre ha tenido algún tipo de entrada. Pero cosas mejores no ha conseguido porque, desde su punto de vista, “la gente también es mala”. “A veces teniendo las posibilidades de darte ayuda y tú necesitándola no te la dan. Aquí mismo, por ejemplo, en el puesto de hierro, me han negado trabajo y meten a otro”, se lamenta.

Javier está sentado frente a unos escombros de metal que suele agrupar a los “maca hierros”, como comúnmente les llaman a los vendedores de ese metal.

Aún con su convicción sobre la gente, él se mantiene esperando una mano. Esta vez del hombre que le ha dado trabajo como sereno y quien le ha prometido conseguir los papeles que lo reconocerán como ciudadano.

“Él me dijo que me iba a dar una ayuda, ahora está construyendo su casa y me dijo que me aguantara”, explica.

A pesar de las limitaciones que ahora tiene Javier para continuar la escuela y aún más, conseguir un trabajo formal, él sueña en alto: “Me gustaría ser arquitecto… porque ¿de qué voy a vivir en el futuro? ¡No voy a vivir de nada!”, exclama. Su mirada se pierde entre pedazos de metales y el ruido de los “maca hierros” trabajando.

Opciones para jóvenes desempleados

Entre las estrategias de empleo juvenil, el Ministerio de Trabajo cuenta con una bolsa de empleo digital; la Escuela Taller Santo Domingo y el Programa de Apoyo al Sistema Nacional de Empleo (PASNE). “El PASNE tiene como foco a los jóvenes de bajos ingresos. Inició este año y básicamente el grueso del alcance será a partir de 2015, cuando esperamos beneficiar a 1,500 jóvenes”, explica Gavino Severino, director de la Unidad de Proyectos Internacionales.

Con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo este proyecto se ejecuta en tres modalidades básicas: ofrece capacitación técnica, pasantías laborales, donde se asegura en un 80% un trabajo en la misma empresa contratante, y entrenamientos para los emprendedores que quieren formar su propia empresa, informa el caribe, en su portal.

En el portal es empleateya.gob.do los desocupados se registran para ponerse en contacto con las empresas (por lo general medianas y pequeñas) con vacantes. El Ministerio de Trabajo cuenta con 16 oficinas en todo el país, donde se puede obtener más información para seguir alguno de estos proyectos, dirigidos principalmente a personas entre los 18 y 29 años.

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