El secreto de la longevidad de una italiana de 115 años

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B-K8f_PCMAAkg6sMientras que la mayoría de los seres humanos considera que encontrar su media naranja es clave para la felicidad, una longeva italiana atribuye a su soltería el haber llegado a los 115 años de vida.

Emma Morano es la persona más vieja de Europa, la quinta más anciana del mundo y una de las pocas que ha vivido a lo largo de tres siglos.

Morano reside sola en un apartamento de dos habitaciones en Verbania, un pequeño pueblo a la orilla del lago Maggiore, en el noroeste de Italia. Ella no tiene reparos en compartir el secreto de su larga vida: los huevos crudos y la soltería.

La mujer ha estado comiendo huevos crudos tres veces al día desde su adolescencia, cuando un médico se los recomendó para combatir la anemia. De haberse mantenido fiel a su régimen, Morano habría consumido alrededor de 100.000 huevos durante su vida, y sin padecer de colesterol elevado.

El segundo secreto para su longevidad, asegura, ha sido mantenerse soltera. Se casó una vez y se separó en 1938, luego de un matrimonio infeliz que terminó a la par de la muerte de un hijo pequeño. Morano fue sin dudas feminista para su tiempo, pues las separaciones no eran frecuentes en la época y el divorcio sólo se legalizó en Italia en 1970.

Aunque tuvo varios pretendientes después, decidió mantenerse soltera. “No quería ser dominada por nadie”, dijo en declaraciones al diario The New York Times.

Ella no es la única longeva de su familia. Una de sus hermanas murió casi los 100 años y otra a los 102. Morano, quien tuvo siete hermanos, nació en 1899 en Civiasco, Piedmont y se mudó en su adolescencia a Verbania, donde ha vivido el resto de su vida.

Una sobrina, Rosemarie Santoni, la visita todos los días y le prepara la comida, que consiste en los huevos crudos –ahora dos diarios-, carne molida, pasta espesa y un plátano. Un vecino va a verla periódicamente y se encarga de las emergencias, pero no ha habido muchas.

Las pocas veces que ha estado enferma, se ha “negado a poner un pie en un hospital”, y se le han hecho transfusiones de sangre o se le han dado puntos por heridas en su propia casa, dice su médico de cabecera, Carlo Bava, quien ha cuidado de ella desde que cumplió 90 años.

Su estado de salud es bueno, aunque la memoria a veces le falla. Cuando The New York Times le preguntó por sucesos políticos de la vida italiana, la mente de Morano le trajo recuerdos más íntimos y felices. “A mis hermanas y mí nos encantaba bailar y nos escapábamos al salón de baile y luego nuestra madre venía a buscarnos con un palo de abedul “, recordó recientemente. “115 años es mucho”.

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