“Los cambios van a ser profundos”, alerta el Gobernador de Puerto Rico

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San Juan, Puerto Rico. La afirmación del gobernador Alejandro García Padilla de que no se puede pagar la deuda pública de Puerto Rico causó bajas en el mercado de valores y una oleada de críticas al mandatario por su manejo de las finanzas del Gobierno y de expresiones solicitando una intervención federal que ayude a sacar a flote las finanzas del Estado Libre Asociado.

Garcia Padilla

Era la primera vez que el Gobierno admitía lo que ya se venía comentando por meses o años. La expresión del gobernante estaba acompañada de un informe capitaneado por la renombrada economista Anne O. Krueger, en el que se describe un cuadro económico aterrador si no se ejecutan cambios sustanciales a las finanzas, las operaciones y al clima de hacer negocios en Puerto Rico. Se trata de reformas que por décadas han sido pospuestas por el costo electoral que implican. Ese costo parece no estar en la nueva ecuación del gobernador.

En una entrevista con  periódico El Nuevo Día en La Fortaleza, el mandatario admite la tardanza de las reformas que impulsa, pero resaltó que la crisis que vive el Gobierno es tan seria que no se pueden posponer ni un día más las reestructuraciones y reformas que buscarán sacar al País del atolladero.

Como el 90% de las cosas que habla el informe Krueger se conocía y se había diagnosticado o recomendado, ¿por qué antes ignoró esos argumentos o datos y ahora no?

—Mi gobierno hizo algo que no se había hecho. Todos los gobiernos comisionaban estudios sobre distintos temas para justificar con esos estudios un proceder. Nosotros buscamos funcionarios de la mayor calidad en el mundo para que analizaran, fuera de las banderas y las conveniencias partidistas, la realidad de las finanzas de Puerto Rico. Yo tuve ese informe final el miércoles de la semana pasada (el 24 de junio). Menos de una semana después, los que elaboraron el informe se lo presentan al País directamente con sus hallazgos. La validez del anuncio del lunes surge del hecho de que personas con capacidad inexpugnable sobre el tema lo concluyen luego de un estudio. Muchos acreedores pensaban que esa no era la realidad. Los acreedores de la AEE estuvieron dando espacios de negociación de 15 días (al acuerdo de indulgencia). Salió el informe y dieron 75 días, porque se dieron cuenta que lo que estábamos diciendo era la verdad.

¿El problema es de credibilidad entonces? ¿No les creen a ustedes?

—Eso era un asunto de negociación. Ellos pensaban que teníamos una capacidad de pago que nosotros no teníamos. No es un asunto del Gobierno de Puerto Rico.

El comisionado residente Pedro Pierluisi entiende que sí tienen esa capacidad de pago y que no saben administrar la deuda.

—Esto no es un asunto de política, sino de matemática. Dos más dos es cuatro no importa quién lo diga. Yo invito al comisionado residente a dejar la política partidista a un lado. Esto es un asunto demasiado importante como para entrar en argumentos risibles como ese.

¿Risibles? Los bonistas mismos, según usted, entendían también que el Gobierno podía pagar.

—Sí. Yo creo que nadie tiene duda de que con el nivel de crecimiento económico que yo heredé la deuda no es pagable. El problema era que se tomaban préstamos para llenar el espacio que antes ocupaba el dinero que movían las empresas 936. Con un nivel de crecimiento superior, la deuda sería pagable.

La deuda es una porción de lo que se habla en el informe. Se habla de otras reformas que el Gobierno simplemente se ha negado a realizar, aunque se sabe que se necesitan.

—Transformaciones más profundas son necesarias y estamos en el umbral de hacer esas transformaciones cambiando especialmente la manera en que el Gobierno se relaciona con la gente. Tradicionalmente, el Gobierno ha estado buscando lograr cómo el País lo sostenga. Por lo tanto, de lo que se trata la transformación es de pasar de un país donde la gente está para sostener al Gobierno a un país donde el Gobierno está para servirle a la gente. Tú tienes funciones públicas que restan competitividad y que le hacen la vida más difícil al ciudadano y cuya única razón es cobrarle algún dinero al ciudadano. ¿Por qué piden certificado de nacimiento cuando vas a renovar la licencia de conducir? Si tienes ya una licencia, el Estado corroboró quién tú eres, cuándo naciste, dónde naciste y no se necesita un certificado nuevo. Se hace porque el Registro Demográfico necesita generar fondos. Nosotros tenemos que lograr un gobierno que le haga la vida más fácil a la gente y no al revés.

Todo eso se sabe desde hace décadas.

—Pues hay que solucionarlo ahora.

Usted lleva más de dos años como gobernador.

—Y estamos haciéndolo. En este tiempo además bajamos el crimen a la mitad. Hay adelantos que se han logrado. El desempleo ha bajado de 16% a 12%. Tenemos más líneas de producción. No todo se hace el mismo día.

Lo que pasa es que desde hace un tiempo es palpable que los recaudos no dan y que se tienen que hacer cambios estructurales en el Gobierno, pero no se hacen.

—No se puede hacer en un día lo que no se hizo por décadas. Eso se sabe por décadas y tienes razón, pero no todo se puede hacer a la vez. Este es el momento de comenzar. Los cambios van a ser profundos. Los cambios profundos generan oposición. Y voy a ir más lejos. Se tiene que acabar con el hecho de que recibir beneficencia social es mejor que trabajar. Tenemos que lograr cambios en el gobierno federal que logre eso. Cuando Luis Muñoz Marín logró la jornada de ocho horas diarias fue porque las azucareras tenían al jíbaro trabajando desde que salía el sol hasta que se ponía el sol en el cañaveral. Para parar eso se dijo que después de la octava hora hay que pagar tiempo y medio. Eso hace sentido en la agricultura, pero no permite jornadas distintas. Hay personas que preferirían trabajar 10 horas durante cuatro días a la semana, pero eso no se puede y eso nos resta competitividad. Otra cosa, 30 días de vacaciones pagas, 18 días por enfermedad pagas y 15 días de fiesta. Son 63 días al año. Cuando nosotros le mostramos Puerto Rico al mundo para que venga más inversión, tenemos que enseñarle un país con espíritu de trabajo y no un país que está una cuarta parte de su tiempo en la playa.

¿Qué ha hecho el grupo de trabajo de la reestructuración liderado por el secretario de Estado, David Bernier y el secretario de la Gobernación, Víctor Suárez?

—En los próximos días vamos a presentar unas transformaciones profundas en cuanto a cómo el Gobierno cambia su acercamiento en torno a los servicios que le da al País. Van a ser transformaciones profundas. Ahora mismo hay personas en Comerío o en Orocovis que para algunas gestiones del Gobierno tienen que ir a Bayamón y para otras tienen que ir a Ponce. Es un Gobierno totalmente inconexo y que tenemos que conectar con la gente. La Junta de Planificación tiene mucho que ver en esto. No puede decidirse dónde van a estar los servicios dependiendo del partido del alcalde del pueblo sede de los servicios.

¿Por qué en su otro grupo de trabajo (para la recuperación económica) no hay personas de otros partidos o de la sociedad civil?

—Ese grupo que se pone a trabajar el martes a la 1:30 p.m. lo que va a hacer es tener contacto con los miembros de los otros partidos, con los representantes de la sociedad civil. Los primeros contactos los tuve yo esta semana. Ellos lo que van a hacer es darle continuidad a esas reuniones que tuve esta semana. Los otros partidos tienen que ser parte, la sociedad civil también.

¿Van a poder hablar, pero no van a discutir ni negociar? ¿Qué clase de participación es esa?

—Esas personas ya tienen sus ideas claras. La Cámara de Comercio tiene sus ideas y aportaciones. Igual las otras agrupaciones. Este comité va a canalizar las aportaciones de los partidos minoritarios y de las organizaciones de la sociedad civil a la legislación que se presente.

¿Qué continuidad habrá si estos grupos no tendrán un sentido de pertenencia con el plan porque no fueron parte de la elaboración?

—Si gano la reelección, el País tendrá continuidad en este esfuerzo que todos reconocen que es el camino correcto. Además, la Junta (de Control Fiscal) que anuncié el pasado lunes tiene que estar fuera de los ciclos partidistas y tiene que separarse del control de los partidos. Esa es una exigencia, además, que le corresponde hacer al País a sus políticos. El País necesita continuidad a esto que se ha iniciado.

¿La inclusión no es lo que da compromiso?

—Por eso me reuní primero con estos grupos esta semana. Ellos van a estar incluidos y van a tener participación. Lo que necesitamos es canalizar sus aportaciones. Si lo que se pretende es que los partidos controlen el proceso, pues sepan que ni el PPD ni el PNP ni el PIP pueden controlar el proceso porque eso es parte del problema.

Pero, es que el proceso lo está controlando el gobierno del PPD.

—Lo que estoy proponiendo es una Junta fuera de los partidos.

¿Y quién va a nombrar a los miembros?

—Esos son los mecanismos que se deben negociar. Muchos de los miembros pueden ser personas que sugieran los acreedores. La verdad es que la AEE se sumió en la crisis pasando de ser una instrumentalidad fundamental para sacar a Puerto Rico de la pobreza, porque se controlaba políticamente. De repente la solución de algunos es que los políticos controlen el proceso.

La diferencia en números entre el informe Krueger y lo que ha informado el Gobierno en estos últimos años es tan abismal que lo lógico es pensar que ocultaron esas deficiencias.

—Hubo gobiernos que ocultaron, pero también es necesario comprender que esos números muestran un cambio en la metodología. Lo que hicimos fue que usando las metodologías del Fondo Monetario Internacional, que no se usan en Puerto Rico, evaluar la situación fiscal del País. Eso trajo cambios. Por ejemplo, ningún gobierno contaba como parte de su gasto general entes como Ases. Krueger dice que Ases o la misma UPR están tan vinculadas al presupuesto general que tienen que incluirse como parte del análisis presupuestario. Eso no se puede decir que se había dicho.

El Informe Krueger ha recordado a muchos el Informe Tobin del 1975.

—Uno podría encontrar algunas similitudes, pero lo que no podemos hacer, y pienso que no contribuye, es sentarnos a lamentarnos por lo que no se hizo en el pasado por otros gobernadores populares y penepés, en lugar de empezar a hacer lo necesario. Si la discusión fuera por qué no se hizo antes es entrar en la política tradicional de antes de echar culpas.

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