Las medidas de Obama disparan la venta de armas

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A las diez y media de la mañana del sábado apenas hay sitio ya en el aparcamiento del recinto ferial de Miami. Allí han acudido en masa este fin de semana visitantes de todas las edades, solos, acompañados de la pareja o en familia -los menores de doce años no pagan-, para asistir al Florida Gun Show, un enorme escaparate donde adquirir los más variados modelos depistolas, rifles, cuchillos, munición y complementos para ejercer el derecho a protegerse consagrado en la Segunda Enmienda de la Constitución de EE.UU.

arma de fuego

La muestra se celebra cada fin de semana en un punto diferente de Florida y aproximadamente una vez al mes en Miami, pero esta vez la afluencia se ha disparado merced al temor despertado por Barack Obama a que se restrinja el acceso a las armas.

A esa hora, Nicholas Páez, un fornido joven de 23 años que trabaja para una distribuidora de medicamentos, ya abandona las instalaciones con su flamante AK 47 recién comprado. En la cintura, además, lleva oculta bajo la camiseta una pistola Simth & Wesson. Según explica, las quiere como protección, además de como hobby. «Si entra una persona en tu casa y llamas a la Policía, te dicen que va en cinco minutos. Pero en cinco minutos te pueden haber robado y quitado la vida», asegura Páez, que luce una gorra con el lema del aspirante republicano a la Casa Blanca Donald Trump, «Hagamos América grande otra vez».

A la entrada, miembros del equipo de campaña del candidatoTed Cruz tratan de captar votantes conservadores. «Obama quiere acabar con la Segunda Enmienda, en lugar de acabar con la criminalidad», se queja una de ellos, Marcia Varela. «Si el gobierno no nos defiende -asegura-, lo tenemos que hacer nosotros». Dentro les hacen la competencia con su propio puesto los partidarios de Trump. También están presentes distintas entidades, como laAsociación Nacional del Rifle, principal «lobby» de la industria del armamento.

Los visitantes husmean, como si de un centro comercial se tratara, entre la amplísima oferta en busca de una ganga o de su pieza favorita. Desde una pistola por 145 dólares a un rifle E. J. Churchill Premier de 1893 que cuesta casi 35.000, hay para todos los gustos y presupuestos. «Obama es nuestro mejor vendedor», señala con una sonrisa el joven Derek Evans en el puesto de la armería Airport Le Jeune Pawn & Gun. Aunque en la práctica, vaticina, apenas cambiará nada.

Entre las actividades de la feria se incluyen cursillos de dos horas para obtener el permiso para portar armas. ABC asiste a uno junto a los cerca de 400 alumnos que en un solo día, por 139 dólares, obtienen un certificado. Organizado por Bulldog Tactical Group, está impartido en su mayor parte por un agente de policía en ejercicio, George Fernández, contratado para la ocasión, y consiste en una clase colectiva en la que se instruye en aspectos legales, como los lugares donde se puede y donde no se puede llevar armas o hasta dónde llega el concepto de defensa propia. Según la ley de Florida, el uso o la amenaza del uso letal de un arma están justificados si la persona «cree razonablemente que usarla o amenazar con usarla es necesario para impedir la muerte inminente o un grave daño corporal para sí misma o para otra persona, o para impedir la comisión de un crimen violento».

Un tiro de práctica

Tras la clase, los alumnos entran en grupos de seis en un pequeño remolque de camión, donde realizan un solo disparo de práctica. Tras el curso exprésno hay examen que compruebe los conocimientos asimilados. A la salida, un niño que no aparenta más de doce años, se encarga de repartir los certificados. A partir de entonces, solo deben esperar el visto bueno de las autoridades para recibir su permiso.

Kenandra Wilson, que este domingo cumplía 25 años, muestra orgullosa su certificado, precisamente su regalo de cumpleaños. «Quiero mi permiso para ejercer la Segunda Enmienda y sentirme segura», afirma.

Fuente: ABC.es

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