Zombis sociales bajo el hechizo de la “cotidianidad”

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Por: Yosendi Reyes

La capacidad de asombro se desarrolla en el proceso de la niñez, etapa de aprendizaje o absorción de conocimiento. Esto es debido a que en este proceso de la vida el individuo está tratando de entender su entorno y en cierto modo adaptarse a ello.

Al momento de nacer somos como discos duros vacíos, a causa de que aun no tenemos algún archivo almacenado sobre la comprensión del mundo y las cosas que nos rodea. Así pues, en el lapso de tiempo en que salimos del vientre de la madre, abrimos los ojos y empezamos el proceso de retener todo lo que se ve, se escucha, se siente. De forma que todo eso que se capta causa incógnitas y se quiere saber más sobre ello. Sin embargo, en el proceso adaptativo algunos individuos van perdiendo la disposición de curiosear acerca del ambiente en el cual se desenvuelven.

Yosendi Reyes

La repetición de los sucesos al pasar de los días hace que entren en un estado de conformismo, puesto que, están “acostumbrados” que siempre ocurra lo mismo. Por tanto, no les causa algún tipo de interés en indagar más allá. De forma tal, que frente a las debilidades sociales tienden a tener una actitud sumisa, de aceptar las circunstancias precarias de los servicios públicos o privados que se les ofrece. De modo, que terminan siendo zombis sociales bajo el hechizo de la cotidianidad.

Por otro lado, al ver cosas repetitivas consideran algo “natural” que suceda tales o cuales hechos. Por ejemplo que los funcionarios públicos actúen al margen o en contra de la ley y falte a la moralidad de su cargo. Por lo que, en ese proceso continuo de los hechos en el tiempo algunas personas terminan siendo anestesiadas y se vuelven indiferentes ante el descuido del desarrollo de su país.

La costumbre de la falta de materiales en los hospitales, el mal manejo de los fondos públicos, el mal funcionamiento del tránsito, educación de mala calidad, los convierte en seres manejables por la falta de reflexión sobre esos acontecimientos.

En tanto, si las cosas ocurrieran de forma diferente y les carcomiera esa voluntad de examinar y meditar referido a su diario vivir, no terminarían resignados a ese estilo de vida. Pues, la búsqueda de información sobre lo “cotidiano” es inconformismo en su máxima expresión, así como lo dijo el escritor de origen ruso Vladímir Nabókov: “La curiosidad es insubordinación en su más pura forma”. Así que, los que no estamos acostumbrados a lo mismo tenemos el compromiso de persuadir a los indiferentes para que desbaraten esa forma de pensar adquirida a través de la repetición de actos y de esa podamos encaminar nuestro país hacía la prosperidad.

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