Félix Sánchez y República Dominicana, un matrimonio “ganar-ganar”

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El velocista de los 400 metros vallas Félix Sánchez, criado y formado en la diáspora, anunció ayer su retiro de una carrera de muchos obstáculos que saltó hasta llegar dos veces al podio olímpico, supo llevar a República Dominicana hasta la gloria deportiva y al engrandecimiento del orgullo patrio.

“Félix Sánchez (38 años) representa un antes y un después para República Dominicana, no solo por los resultados que conquistó, sino también por el símbolo motivacional que representó”, señala a la AFP el cronista deportivo Nathanel Pérez Neró.

Felix Sanchez

Cuando en la tarde del 25 de agosto de 2004 Félix Sánchez corrió en la final de los 400 con vallas en los Juegos Olímpicos de Atenas, la Cámara de Diputados de República Dominicana detuvo la sesión para seguir la competencia en pantalla gigante.

Al detener el cronómetro en 47.63, Sánchez hizo que los parlamentarios brincaran y gritaran como lo hicieron miles de miles de dominicanos en sus hogares, lugares de trabajo y de estudio.

Ocho años después de aquella medalla de oro, cuando se perfilaba en el ocaso de su carrera, Sánchez hizo sonar el himno dominicano en los Juegos de Londres 2012, con su segunda presea dorada, en una dramática y emotiva actuación que dedicó a su abuelita recién fallecida, cuyo nombre llevaba en sus zapatillas.

“Me retiro en forma”

“Agradezco a Dios por haberme dado las fuerzas para levantarme de las caídas y ser inspiración para muchos. Me retiro en forma, en condiciones y con muchos planes. Los logros más grandes han sido haber representado a mi país con orgullo”, dijo el astro del atletismo en una emotiva rueda de prensa transmitida via Skype a Santo Domingo desde su casa en Los Angeles.

“Es algo que el país no tiene con qué pagar”, sostiene Pérez Neró, del periódico Diario Libre. Sin embargo, el comunicador de 15 años de ejercicio entiende que ha sido una “relación de ganar – ganar”, debido a todo el apoyo que el atleta recibió de las autoridades dominicanas.

Hasta 2004, la media isla del Caribe apenas había conquistado una medalla de bronce en un juego olímpico y fue en boxeo, con Pedro Julio Nolasco en Los Ángeles, 1984.

La del “Súper Sánchez” no sólo es inédita sino además una hazaña difícil de repetir para el país, opina Pérez Neró quien en 2004 cubrió la caravana de recibimiento del atleta en Santo Domingo, en cuyo malecón se montó una fiesta tan masiva que solo era comparable “con un 31 de diciembre”, según recuerda.

Sánchez, un trigueño de 1,79 metros, con un acento que no acaba de ‘dominicanizarse’ y una perseverancia extraordinaria, nació en Nueva York el 30 de agosto de 1977 y se graduó de psicología en la Universidad de Carolina de Sur.

De padres dominicanos, se crió con su madre y más con su abuela materna. “Pero él prefiere no hablar mucho de su padre, porque parece que ahí hay un pasado oscuro”, resalta a la AFP Bienvenido Rojas, veterano de la crónica deportiva.

Sánchez tiene en su haber las medallas doradas en los mundiales de 2001 y 2003.

Sin embargo, en 2012 había acumulado una cadena de percances que lo proyectaban en declive. Como en los panamericanos de Río 2007, cuando chocó con la última valla y quedó en cuarto lugar; o en el Mundial de ese año en Japón, cuando llegó en segundo lugar. Todo esto hizo su triunfo de Londres todavía más espectacular.

Estadio Félix Sánchez

Sus amoríos con el pueblo dominicano empezaron en los Panamericanos de 2003, en el que el país de sus padres fue sede y en el que obtuvo el oro en su categoría, impulsado con una lluvia de aplausos del público local en un estadio olímpico que hoy lleva su nombre.

Pero ya venía compitiendo por el país desde los Panamericanos de Winnipeg-1999, Canadá, donde alcanzó el cuarto lugar, tras decidir competir por la bandera tricolor que en cada competencia se coloca en sus espaldas, como la capa de un súper héroe.

“En 1998, (el exbeisbolista de Grandes Ligas) Manuel Mota me dijo en los Ángeles que había allí un muchacho dominicano que tenía interés en correr por República Dominicana ya que no había hecho (clasificado para) el equipo de Estados Unidos para los Panamerianos de Winnipeg”, narra Bienvenido Rojas.

Rojas, que en ese momento era editor del diario El Siglo, pasó los datos del joven al entonces presidente del Comité Olímpico Dominicano, José Joaquín Puello. Y el resto es historia.

“Si me tocase decir y evaluar los tres más grandes atletas dominicanos, la gente que les dé el orden, pero diría que son, Félix Sánchez, (y los lanzadores de grandes Ligas) Juan Marichal y Pedro Martínez, porque fueron atletas que en todo momento elevaron el nombre de su país y no estuvieron envueltos en escándalos”.

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