La manera correcta de abordar a pacientes que usan drogas

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Casa Abierta es un referente al momento de abordar la problemática de las drogas en República Dominicana, desde una perspectiva, de derecho y salud. En este aspecto por  muchos años estudiantes de la carrera de enfermería de la Universidad Autónoma de Santo Domingo -UASD, como parte de la asignatura Enfermería Psiquiátrica,  visitan Casa Abierta con el propósito de comprender los aspectos fundamentales para tratar a  las  personas con problemas de adicción con dignidad y respecto.

El  psicólogo Juan Raddamés de la Rosa Hidalgo, director ejecutivo de Casa Abierta,  facilitó un conversatorio con un nuevo grupo de estudiantes. En su exposición el facilitador empezó por exponer los principales mitos y estereotipos que orientan el pensamiento cuando se habla de drogas, adicciones, delincuencias…Se refirió a otros temas, como la ludopatía, o adicción al juego, como una adicción similar a las adicciones a sustancias. A continuación un breve recorrido por los temas tratados en el conversatorio.

cocaina

Las drogas ilegales lo son porque son peligrosas, las legales no son drogas.

Al referirse al tema de las drogas legales e ilegales,   el facilitador señaló que las sociedades establecen una clasificación arbitraria sobre  las sustancias, que minimiza los impactos de unas (alcohol y el tabaco),  que son aceptadas culturalmente y se venden de forma legal, frente a otras que son declaradas ilegales y predomina una idea falsa o sobredimensionamiento  en cuanto a su impacto y daños sociales. Señaló  el alcohol y el tabaco en la mente de la sociedad no se catalogan como drogas, sin embargo son drogas legales y tienen mayor efecto en la sociedad que las drogas ilegales, porque la consumen mayor cantidad de personas, y  porque tienen escasas y relajadas regulaciones, especialmente en sociedades como la dominicana.

Considerar que las drogas son ilegales porque hacen daño, es una simplificación del problema que solo conduce a políticas equivocadas. En este aspecto es necesario aclarar que 243 millones de personas o 5.2% de la población mundial uso drogas ilícitas durante al año anterior y de ese porcentaje de usuarios/as de drogas ilícitas, un 10% se clasifican como usuarios problemático de sustancias, es decir que la legalidad o ilegalidad de las drogas no es un indicador  de que  hagan o no daño.  Compartió el dato de que cuando muere una persona por consumir drogas ilegales, por consumir drogas legales mueren treinta personas

Drogas,  juventud,  delincuencia, y tráfico de drogas

Considerar el consumo de drogas un acto propio de jóvenes y  delincuentes son algunos de los mitos que necesita romper la sociedad para poder avanzar respecto al tema drogas. De la Rosa insiste en  que es muy importante estar conscientes de que una minoría de la juventud es la que consume drogas. La mayoría de los jóvenes no consumen drogas, afirmó. Señaló además la relación entre consumo, pobreza, y delincuencia. Afirmó  que es una falsedad muy establecida como verdad pensar que quienes consumen drogas son delincuentes, pues este criterio solo se aplica a jóvenes empobrecidos. Las drogas de mayor pureza la consumen personas  de clase media y clase alta, pero no son considerados delincuentes.

Las políticas de drogas.

De la Rosa explicó que enfrentar el tema de las drogas en la República Dominicana, como conviene a la sociedad, es un desafío, debido a las a perspectivas conservadoras que predominan, así como a los altos niveles de corrupción imperante, y que aprovechan los negociantes de drogas ilegales. Se refirió además al tema de los recursos que destinan a salud. Citando un estudio reciente (2008), explicó que  el presupuesto para la salud es de un simple 1.4%, del producto interno bruto.  Señalo que apenas el  0.38% se invierte en salud mental, y de este presupuesto para la salud mental el 50% es destinado al Hospital Psiquiátrico Padre Billini, el cual se está cerrando por precariedades. La salud mental no le importa nadie y no le importa a las autoridades dominicana, de este modo es imposible enfrentar el tema de la drogas, porque es un tema de salud en cual hay que invertir recursos.

Advirtió que  la sociedad de hoy encuentra sentido en el uso de drogas,  porque las mismas ofrecen lo mismo que la sociedad propone como modelo de éxito. Las drogas  generan dinero, dan poder y proveen placeres sensoriales inmediatos. Estas razones han llevado a muchas personas  a sustituir el placer ganado con esfuerzo, como practicar algún deporte y llegar a la meta, por  el placer inmediato: ¡lo quiero YA, lo quiero ahora! Por estas razones las drogas están dominando la humanidad.

Con relación al tráfico y consumo, De la Rosa expresó que  es necesario diferenciar entre  traficantes y consumidores: A los traficantes estas le reportan muchos beneficios. Mientras que quienes las consumen lo hacen porque la necesitan o creen necesitarla. La adicción es un proceso de enajenación, donde la persona se va yendo (abandona la universidad, la familia, el trabajo), es decir esta persona no paro, muchos paran, pero esta persona en particular no pudo parar. La persona con adicción es una víctima que no tiene voluntad para decidir. Pese a todo esto, es vital estar consciente de que una persona con adicción es un ser humano con todos sus derechos y dignidad, las personas con adicciones sufren crisis, donde reflexionan en el punto que están y quisieran parar y volver atrás pero no pueden es por esto que no se puede discriminar al adicto. En todos estos aspectos, concluye De la Rosa, el problema no está en las drogas, el problema está en la sociedad que tenemos. Necesitamos avanzar hacia una sociedad más igualitaria, equitativa, solidaria, participativa, no discriminatoria y respetuosa de los derechos de las personas, cuando haya avance en estos aspectos estaremos conscientes de que los problemas de drogas, delincuencia, corrupción y otros males sociales existen, pero se aminoran cuando se avanza en esta dirección.

¿Indebido o problemático?

De la Rosa hizo énfasis en la importancia de sustituir la frase “uso indebido de drogas”, por la frase ¨consumo problemático de sustancias¨. Aclarando la diferencia entre lo indebido y lo problemático, además haciendo reflexionar a los participantes respecto a lo relativo del término indebido, pues lo que es indebido para una persona no lo es para otra. Por ello sugiere que un criterio más correcto es hablar de uso problemático.

En este aspecto el Director de Casa Abierta agregó que hay consumo problemático de sustancias cuando la persona tiene una dependencia u adicción y cuando esta condición le impide estudiar, trabajar, vivir con su familia, relacionarse con su pareja, es decir le afecta en el desarrollo de una vida normal. Otro aspecto del consumo problemático es cuando las personas salen a las calles aparentemente normal, sin embargo se encolerizan con los demás,  amenazan, y hasta ejercen violencia física. Ese es un consumo problemático, sin importar la sustancia. Sin embargo no todas las personas tienen consumo problemático, hay personas consumidoras de sustancias por años y nunca han asaltado, no han asesinado a nadie y no ha pasado nada malo con ellos, se considera consumo problemático de sustancias porque las personas pierden el control en lo que hacen. El problema no es que se deba o no consumir, el problema es cuando el consumo afecta así mismo/a y a quienes están alrededor.

Proceso de la adicción.

El proceso de una persona convertirse en adicta a una sustancia legal es similar a la adicción a una sustancia ilegal, en ambos casos todo inicia probando. La mayoría de las personas no pasan de este consumo experimental.  Va a depender de la persona y esa primera experiencia si va  continuar consumiendo,  o simplemente comprobar que eso no es lo que anda buscando. Esto es un factor impredecible donde el individuo no es capaz de conocer si su organismo creara o no dependencia a la sustancia probada. Señaló que  las adicciones o dependencia a la marihuana, cocaína, heroína, etc., es lo mismo que la dependencia al alcohol y tabaco. La mayoría de las personas han pasado por el proceso de probar con sustancias legales o ilegales y no ha pasado de ahí debido a que no le agradó esa primera experiencia.

El consumo de sustancias en las personas se va llevando a cabo mediante fases que van desde la experimentación, el consumo recreacional, la habituación y finalmente la dependencia o adicción. Estas fases demuestran que no todo el que experimenta con sustancia, se vuelve adicto. Porque en cada fase depende de la experiencia o satisfacción del individuo para detenerse. La gran mayoría de las personas no pasan de la primera fase y está comprobado que sólo un 10% llega a la fase de la adicción. Pese a todo esto, no es bueno consumir ningún tipo de sustancias a menos que sea por alguna recomendación médica, ya que ninguna sustancia es inocua.

Ludopatía.

Al referirse a la adicción al juego, De la Rosa  señaló que el cerebro de una persona adicta a sustancia es similar al de una persona adicta al juego. Dijo que la adicción al juego es tan difícil de recuperar como la adicción a sustancias.  Las personas con adicción al juego no pueden parar de jugar, venden y gastan todo lo que tienen jugando, incluso buscan dinero prestado para jugar, es igual a un adicto a la droga. En la  ludopatía, aunque la persona desee parar no puede. Lo mismo sucede con la persona adicta a las drogas, que  aunque desee parar tampoco puede.  Por lo tanto estamos frente a personas  que necesitan  ayuda profesional. Estamos frente a un problema de salud. Son  personas a la que sus adicciones  le han robado su capacidad de actuar con plena facultad y dominio de sus emociones.  Esto es lo fundamental de comprender en este tema”, explicó de la Rosa.

Casa Abierta trabaja el tema drogas salvaguardando el respecto a los derechos humanos y rechaza totalmente que las personas usuarias de drogas sean sometidas de 6 meses a 2 años prisión, incluso por el hecho de que se le encuentre un cigarrillo de marihuana, eso no es correcto, porque es una violación a los derechos del individuo. Por esto Casa Abierta trabaja en la prevención integral a través de promover estilos de vidas saludables, es necesario educar desde la niñez acerca de estar bien, de vivir saludable y evitar involucrarse en prácticas riesgosas, viviendo de ésta manera difícilmente la persona llegará a ser consumidora de sustancias, porque ya su estilo de vida y manera de pensar se lo impiden.

Casa Abierta trabaja en la reducción de la demanda de drogas, porque es necesario hacer que la gente no sienta la necesidad de comprar drogas, para esto hay que trabajar con niños, niñas, adolescentes,  juventudes, familias, escuelas, con profesionales que compartan sus conocimientos y busquen incidir en la sociedad. Las drogas no son un tema de policía, es un tema de sociedad.

Al final De la Rosa, se refirió a   pautas para la  atención a una persona con problemas de adicción, desde la perspectiva de los y las  profesionales de  enfermería.

Sobre los y la profesionales de enfermería De la Rosa señaló que al igual que las personas que estudian psicología, se hace por vocación. Señaló que nunc ha escuchado a una persona de estas profesiones decir que han estudiado las mismas por presión de la familia. Citando una definición del rol de los y las profesionales de enfermería, dijo que se espera de estos profesionales una capacitación acorde con su práctica social, para “dar una atención de enfermería al ser humano y  a la colectividad en todos los niveles de su proceso vital,  fundamentando su acción en un pensamiento multiprofesional de equipo y con visión integral del ser humano y su medio social y cultural”. Señaló que sus funciones se respaldan en principios científicos, humanísticos y éticos, de respeto a la vida y a la dignidad humana; dirigidas hacia el mejoramiento continuo de la salud y de la vida”.

Finalmente, el facilitador se refirió a lo que se espera en  las atenciones a las personas que usan drogas de forma problemática y que están bajo cuidado del personal de enfermería.  Mencionó algunas pautas  que se espera del o la profesional de enfermería.

  • Actitud de aceptación, evitando conductas enjuiciadoras.
  • Ayudarle a expresar su ira de forma constructiva.
  • Ayudarle a identificar y expresar otros sentimientos y emociones.
  • Ayudarle a examinar sus conductas desajustadas.
  • Ayudarle a identificar puntos fuertes y utilizarlos para mantener la abstinencia.
  • Analizar cambios en el estilo de vida necesarios para seguir en abstinencia.
  • Ayudarle a que se centre en su realidad presente.
  • Fomentar el desarrollo de habilidades sociales adaptativas.
  • Enseñar conductas positivas.
  • Formar al paciente y familiares acerca del abuso de sustancias, o síntomas biopsicosociales y consecuencias del abuso de sustancias.
  • Curso de la dependencia.
  • Fenómeno de las recaídas.
  • Efectos del abuso crónico del alcohol y otras drogas.
  • Revisar mecanismos de defensa típicos.
  • Animar al paciente a realizar un programa de desintoxicación deshabituación.

Contacto:

Juan Raddamés de la Rosa Hidalgo

Psicólogo

Director Ejecutivo Casa Abierta

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