La historia de la joven evangélica que predice terremoto parece ser copiada de Ecuador


Lean la siguiente nota publicada en Nighthow.cl el 12 de septiembre de 2010

¡Ha muerto y resucitado dos veces para ver el infierno!

Angélica Elizabeth Zambrano Mora, de 18 años, bachiller en contabilidad y actual estudiante de teología, residente en El Empalme, cuenta con absoluta tranquilidad y lo prueba con testigos, “haber muerto y resucitado dos veces por orden directa de Dios para conocer en espíritu el cielo y el infierno”.

La misión de Angélica es decir a la humanidad todo lo que ha visto, confirmar que el infierno existe y que Jesucristo todavía no viene por misericordia, ya que de hacerlo muchísimos irían a parar a este lugar.

Para la ciencia es imposible que la chica haya muerto y resucitado en dos ocasiones diferentes ,menos aún luego de varias horas. En cambio los cristianos aseguran que “para Dios no hay nada imposible”, ya que Él puede escoger a las personas para sus propósitos, porque es “omnipotente y poderoso”. Pero también creen “que se debe analizar el hecho”.

La primera “muerte” que sufrió la joven fue en el 2008, desde las 16:00 hasta las 15:00 del siguiente día, y la última el 4 de enero de este año, sucedió delante de sus padres, vecinos y hermanos cristianos, desde las 24:00 hasta las 07:00 del siguiente día.

Durante los mencionados lapsos, Angélica dejó notoriamente de respirar, su tez se puso pálida como indicio de pérdida de circulación sanguínea y no respondió a ningún estímulo normal. Nos confesó que hace poco recibió un nuevo mensaje anunciándole que morirá otra vez, pero todavía no sabe la hora ni el día.

La primera ocasión en que partió de este mundo le resultó dolorosa. Sintió cómo si algo le arrancaran de su abdomen, mientras que la “segunda muerte” que experimentó fue con menos dolor físico.

Aunque sus padres y ella no dieron a conocer estos acontecimientos públicamente, su caso lo supieron numerosos vecinos que dan fe en grabaciones que poseemos, de la certeza de lo ocurrido, además de personas particulares y decenas de cristianos que la han invitado a sus templos para que testifique lo que le ha sido revelado.

Una chica normal

Angélica y sus progenitores, Wilther Zambrano Cobeña y Máxima Mora Mora, habitan desde hace doce años en el sector San Miguel, del cantón El Empalme, donde hay pocas casas de ladrillo y tabla. Es la mayor de cuatro hermanos. Vecinos como Rosa María Álava, Lucía Vidal y Janeth Loza Lascano creen que la chica “sí murió las dos veces”. El resto de los pocos moradores del pequeño lugar dijeron desconocer el hecho.

En la “segunda muerte” lograron filmar mientras la joven agonizaba sobre un colchón en el piso. Documento gráfico que presentamos en forma exclusiva.

En esta tercera ocasión que “muera” los padres piensan invitar a un médico, “no porque dudemos de Dios, ni para que formolice el cuerpo de nuestra hija, sino para confirmar que esto es algo sobrenatural”.
Todo comenzó en el 2008

Siendo cristiana evangélica, en el mes de agosto del 2008, escuchó una voz que le dijo que “iba a morir, que se preparara, porque le serían revelados varios secretos”. Angélica observó la presencia de “dos ángeles que me siguieron hasta mi casa”.

Al principio pensó que todo era producto del cansancio o que tenía problemas con el oído, pero el 7 de noviembre del mismo año, mientras salía del colegio y caminaba con dirección a su domicilio volvió a escuchar esta misma voz de trueno manifestándole que “se preparara porque iba a morir y que alguien le confirmaría el suceso”.

Al llegar a casa, en su dormitorio, sus padres y el pastor Henry de La Rosa, miembro de la iglesia Asamblea de Dios, de Quevedo, oraban por ella. El visitante le explicó que estaba allí “porque había tenido una revelación de que moriría a las 16:00 de ese mismo día y que debía prepararse”. Cuando la chica recibió este mensaje eran las 14:00. Molesta le dijo al emisario que estaba equivocado, porque no sufría de ninguna enfermedad, por lo tanto no había motivos para fallecer.

La hora señalada

El momento indicado para la muerte eran las 16:00, y según los testigos, así sucedió. Los padres de Angélica con dolor aceptaron el destino, pero se armaron de valor y fe de que su hija volvería a la vida. La chica entró en éxtasis y vio que el cielo se abrió en dos partes dejando ver millones de ángeles que venían por ella. “Yo decía en la reunión: “veo ángeles”, y los hermanos me pidieron que los describiera”, comenta la muchacha.

“Eran altos y hermosos, sus cabellos brillantes que irradiaban luz. La piel era muy blanca y delicada. Vi sus alas que se movían mientras adoraban a Dios a quien le decían: “aleluya, aleluya…”.

“Me dijeron que tenía una misión que cumplir, les pregunté cuál y me contestaron que iba a morir y que debía prepararme”. En ese instante Angélica “vio a Dios”, pero no pudo observar su rostro por la luz brillante que irradiaba. Suplicó que no permitiera su muerte, menos que la llevara a conocer el infierno. Pero el Señor, vestido de blanco, con sandalias de oro y con un cinto del mismo metal en su pecho en el que decía “Rey de Reyes”, le dijo que “no temiera, porque le devolvería la vida”.

Aquel 7 de noviembre del 2008, decenas de testigos afirman que vieron agonizar y morir a Angélica exactamente a las 16:00. “Sentí que la sangre no me circulaba y que de a poco todo se me dormía, el aire me faltaba, luego me dolió el corazón y mi espíritu salió de mi cuerpo. Me vi acostada en un colchón sobre el piso de la casa, todos lloraban y oraban, quería tocar mi cuerpo, pero no podía”, comentó la joven.

Según sus padres, permaneció muerta 23 horas. “Fue algo impresionante y no llamamos a ningún médico por temor a que le aplicaran formol, pues teníamos fe en que volvería a la vida”.

¡Así es el infierno!

En espíritu fue llevada por Dios al infierno, cuya entrada era un pasillo largo y oscuro, donde divisó grandes llamaradas. En medio de estas muchos seres gritaban. Aquellas almas al ver que el Señor entraba clamaron misericordia y perdón.

“Lloré y le pedí a Dios que los perdonara”, pero me dijo que no podía hacer nada. “Hija, a mí me duele más que a ti, porque di mi vida por la humanidad para que nadie pereciera. Ellos me rechazaron”, respondió el Señor.

“Me dijo que solo había esperanza para los vivos que se arrepentían de la maldad y el pecado”, comentó Angélica en su relato.
La primera vez que falleció vio en el infierno a la cantante texana Selena y a personajes de diferentes religiones, pero también a un pastor evangélico que en vida robó las ofrendas en su iglesia.

En la “segunda muerte” afirma haber visto “a Michael Jackson a quien la carne se le caía en pedazos y los demonios lo hacían bailar a la fuerza, él ya no quería hacerlo, me hablaba en su idioma, pero no le entendía”. “En el infierno vi a un ser sin carne ni piel que con sus brazos levantados le suplicaba a Dios que lo perdonara. Me llamó la atención su apariencia porque no tenía carne como los otros y pregunté quién era. El Espíritu Santo me reveló que se trataba de Caín”. Según Angélica, hablaba en un idioma que no le entendía, pero le fue revelado que por haber matado a su hermano fue juzgado en vida, por eso le fue puesta una señal en la frente para que nadie lo asesinara.

En el infierno también vio a familiares y a dos amigos que le suplicaron los sacara de allí. “Todos los que están allí tienen una marca en la frente del 666”, dijo.

Vio cómo las almas caían al infierno, tal como un puñado de arena es suelto. “Caen miles por segundos, porque así mueren. Más son los que entran a este lugar que los que van arriba”, le manifestó Dios.

“El infierno es horrible, apesta a azufre y carne quemada. Estos seres que están allí también blasfeman contra Dios”, comenta la joven.

Enviado por Elizabeth Luna

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