Los contaminantes de los motores diésel desorientan a las abejas, según un estudio


PARÍS. Los contaminantes atmosféricos emitidos por los motores diésel desorientan el olfato de las abejas y de otros insectos y podrían tener un impacto considerable en la agricultura mundial, según un estudio .

Abeja

Estos contaminantes transforman las moléculas perfumadas liberadas por las flores y desorientan el olfato de las abejas, que no pueden completar la polinización, indica el estudio publicado en la revista británica Nature Scientific Reports.

“Los resultados indican que los óxidos de nitrógeno, sobre todo el dióxido de nitrógeno, serían capaces de perturbar el proceso olfativo que permite a las abejas localizar las flores”, resume Guy Poppy, biólogo en la universidad británica de Southampton.

Para su estudio, los científicos utilizaron una mezcla sintética que imita las principales características del perfume de la flor de la colza, el que provoca la reacción más fuerte en las abejas, y que contiene ocho elementos químicos.

Luego, en un tarro cerrado herméticamente, sometieron la mezcla sintética a los gases generados por un motor diésel.

El resultado fue que al cabo de sólo un minuto, dos de los ocho elementos del perfume sintético de colza (el alfa farneseno, 72,5% de la mezcla original, y el alfa terpineno, 0,8%), se habían vuelto totalmente indetectables y lo fueron durante las dos horas del experimento.

Además, dos de los seis elementos restantes también quedaron considerablemente reducidos.

Al contrario, los ocho elementos del perfume sintético que fueron colocados en el mismo tarro pero esta vez lleno de aire ambiental se mantuvieron perfectamente detectables.

Los científicos repitieron la experiencia sólo con óxido de nitrógeno y dióxido de nitrógeno, dos gases muy presentes en las emisiones de los motores diésel, con los mismos resultados.

Cuando dieron a unas abejas especialmente entrenadas para identificar olores la mezcla de colza sintética afectada por el diésel o los óxidos de nitrógeno, ellas no consiguieron reconocerlo.

“El diésel no sólo añade un elemento a la mezcla sino que modifica radicalmente la química de todos los elementos volátiles del medio ambiente en el que se mueve la abeja”, afirma Tracey Newman, codirector del estudio.

Este fenómeno “también podría resultar nefasto para numerosas especies de insectos”, advierten los científicos.

En el caso de los insectos polinizadores, entre ellos las abejas, “esos efectos tendrían impactos económicos y ecológicos de envergadura, en particular si se combinan con otros factores de estrés”, insiste el estudio.

“La polinización es realmente crucial para la humanidad. Un 70% de los cultivos mundiales destinados a la alimentación la necesitan, lo que equivale a un 35% de la producción de alimentos en el mundo”, señala Newman.

A nivel global, el valor económico de la polinilzación, teniendo en cuenta todos los animales, se estima en 153.000 millones de euros anuales.

AFP

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