Decenas de miles de personas se movilizaron en Caracas y otras ciudades de Venezuela, en una demostración de fuerza tras el duro golpe recibido por la suspensión del proceso de referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.

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En medio de una creciente crispación política, Maduro instaló cerca del mediodía el Consejo de Defensa de la Nación para evaluar el «golpe parlamentario» en el país. En ese consejo, en el que participan los poderes públicos, el presidente insistió en llamar «al diálogo político y la paz en Venezuela».

En los alrededores del presidencial palacio de Miraflores se concentraron sus seguidores para apoyarlo.



Pero en otras puntos de la capital venezolana, manifestantes se reunían bajo el lema escrito a mano en pancartas: «No nos vamos a rendir. Revocatorio ya».

«Nos han robado el derecho a votar y yo lo he dicho: si nos roban el derecho a votar pasamos a otra etapa en Venezuela», aseguró el líder opositor Henrique Capriles durante la marcha.

Vestidos en su mayoría con camisetas blancas y gorras con la bandera de Venezuela, las marchas se iniciaron en siete puntos de Caracas y convergieron en la autopista Francisco Fajardo (este), copada por los manifestantes.

Klenia Campos, ingeniera informática de 41 años, cree que la marcha «es una medida de presión para que (Maduro) entienda que se tiene que ir. Tanta pasividad no va más, tenemos que hacer más presión».

«El pueblo salió pacíficamente, estamos en la calle y creo que nos vamos a quedar hasta que haya una respuesta de este gobierno que no respeta la Constitución y le tiene terror al revocatorio», dijo Víctor Jiménez, publicista de 63 años.

La denominada «Toma de Venezuela» ocurre en el que debía ser el primero de tres días para la recolección de cuatro millones de firmas (20% del padrón electoral), último paso antes del llamado a referendo.

Al cumplir ese requisito, la oposición quería evidenciar el mayoritario rechazo al gobierno de Maduro, al que seis de cada diez venezolanos está dispuesto a revocar, según la encuestadora Datanálisis.

Pero el proceso fue suspendido la semana pasada por tribunales penales regionales, que acogieron denuncias de fraude del oficialismo en una primera etapa de recolección de firmas.

Gobierno y oposición, que se acusan mutuamente de «golpismo», exploran al mismo tiempo la posibilidad de un diálogo con facilitación del Vaticano, en medio de una aguda crisis económica que se traduce en escasez de alimentos y medicinas y una inflación calculada por el FMI en 475% para este año.

El gobierno culpa de la crisis económica a «empresarios de derecha» que buscan desestabilizarlo, pero la oposición responsabiliza al modelo socialista y sostiene que el revocatorio era la «válvula de escape» de una población hastiada de hacer largas filas para conseguir los pocos productos a precios subsidiados.

 Poder versus capital político 

Henry Ramos Allup, único opositor invitado al Consejo de Defensa en su calidad de presidente del parlamento, se abstuvo de acudir al Consejo de Defensa convocado este miércoles.

«El problema está en que ese organismo se convoca hoy para disturbar esto», dijo Ramos Allup en referencia a las manifestaciones opositoras. «No voy a hacer el papel del tonto», zanjó.

«La fuerza de la oposición son los votos de la gente», dijo a la AFP el politólogo Luis Salamanca, quien considera que la suspensión del proceso revocatorio «ha colocado el conflicto político en un punto crítico».

En diciembre de 2015, la oposición venció ampliamente en las elecciones legislativas y por primera vez en 17 años de chavismo logró la mayoría parlamentaria.

«El capital político lo tiene la MUD, pero el gobierno tiene el poder. Para que la oposición acceda al resto de los poderes debe haber elecciones», comentó Salamanca.

 Diálogo 

El Vaticano anunció esta semana el inicio de una mesa de diálogo entre gobierno y oposición.

Planteado para el domingo en Isla Margarita (norte), el inicio del diálogo fue desmentido en un primer momento por los más importantes dirigentes opositores, pero luego señalaron estar dispuestos a acudir a la mesa si las conversaciones se llevan a cabo en Caracas.

«Tenemos la posibilidad de tener un referí con alcance planetario, como es el Vaticano. Hemos planteado que el encuentro sea en Caracas, tendremos que ponernos de acuerdo», afirmó Torrealba.

Maduro aseguró que el domingo estará en Margarita para la instalación de la mesa. «Para nosotros el diálogo no tiene alternativa», dijo.

Salamanca sostiene que en Venezuela «la cuerda se ha tensado, con riesgo de romperse. Es vital evitar que la confrontación escale a una confrontación con sangre. Si para algo puede servir el diálogo es para evitar eso».