Las personas negativas, las pesimistas, las “mala onda”, aquellas que a la pregunta “¿cómo andás?” siempre responden con un “¡no sabés lo que me pasó!” o “¡tuve una semana terrible!”,comparten algo en común: todas ellas han aprendido a lo largo de sus vidas a conducirse con esas actitudes. Y sin darse cuenta se convirtieron en amargados.

Preocuparse demasiado, lamentarse, maldecir… son algunas formas de comenzar.

5La única verdad es la suya

El amargado crónico ignora y desvaloriza al otro, para él, todos están equivocados y se convence cada día de que su opinión es la única correcta. Así, va por la vida comprobando que estamos yendo de mal en peor. Siempre encuentra motivos para rezongar y comprueba que su mala onda es fundamentada.