El inesperado arresto en Tokio de Carlos Ghosn cuando salía de su jet privado desató una ola de reacciones en cadena que, en solo una semana, hicieron caer al todopoderoso líder de la mayor alianza de constructores de automóviles del mundo.

El lunes 19 de noviembre en Tokio, por la tarde, el periódico Asahi Shimbun lanza en su página web un adelanto informativo anunciando el arresto inminente del empresario franco-libanés-brasileño, jefe de la alianza Reanult-Nissan-Mitsubishi y que rescató de la bancarrota a Nissan en los años 2000.

El diario publicó imágenes grabadas un poco antes, hacia las 16H35 locales, en las que se ve un jet Gulfstream con matrícula N155AN, imitación de la palabra NISSAN, tras aterrizar. Las autoridades esperaban al empresario.

Hombres con trajes negros suben la escalerilla del aparato. Las persianas de las ventanillas se bajan una a una. En la imagen siguiente se ve bajar a seis hombres. El video se acaba allí.

– Dimensión política –

Poco después de las 17H00 locales una decena de hombres llega a la sede de Nissan en Yokohama, al sur de Tokio, según Asahi. Otro equipo de investigadores ingresa en el lujoso departamento de Ghosn en el barrio de Motoazabu. Una horda de periodistas de televisión se ubica delante de la imponente vivienda.

Mientras, en el aeropuerto de Haneda, Carlos Ghosn habría, según la prensa, pasado horas en su avión con los investigadores de la fiscalía.

Rápidamente, el resto de la prensa japonesa informa que el que dirige el consejo de administración de Nissan y de Mitsubishi Motors está siendo investigado por sospechas de que disimuló ingresos a las autoridades. La fiscalía lo confirmará luego.

Por su parte, Nissan afirma en un comunicado que una investigación interna reveló que Ghosn “declaró durante muchos años ingresos inferiores al monto real”.

Hacia las 18H00 el grupo anuncia una rueda de prensa. Ante de que empiece, la crisis toma dimensión política. A 10.000 km de Japón, desde Bruselas, el presidente francés Emmanuel Macron promete que el Estado francés, accionista de Renault, vigilará de cerca la estabilidad de la alianza y del grupo francés.

La rueda de prensa empieza a las 22H00.

– Uniforme de prisionero –

Sólo ante las cámaras, el presidente ejecutivo de Nissan, Hiroto Saikawa, anuncia un consejo de administración para el jueves para revocar a su presidente.

Saikawa pronuncia palabras muy duras, expone durante una hora y media el “lado oscuro” de su mentor y la concentración del poder en sus manos durante años.

Ghosn, de 64 años, empieza entonces su primera noche de detención preventiva en el imponente edificio de 12 pisos del centro de detención de Katsushika, en Tokio.

El penitenciario tiene una rutina estricta: a las 07H00 comienza el día, las luces se apagan a las 21H00, tres comidas por día y 30 minutos de ejercicio. Dos duchas por semana.

En la cárcel, tras el arresto, recibe la visita del embajador de Francia, la del cónsul de Brasil, Joao de Mendonça, que dice a AFP haber charlado con Ghosn en portugués a través de un vidrio. El empresario, dijo el cónsul, “parecía estar bien” y vestía “el uniforme del centro”.

– Revocado dos veces –

La rapidez con la actuó Nissan y el tono de Saikawa despiertan las sospechas de algunos analistas de que podría tratarse de un “golpe de Estado” del grupo japonés contra el que lo salvó, para evitar una alianza aún más importante con el constructor francés, una hipótesis rechazada por el Elíseo.

Renault por su parte pide informaciones sobre el caso a Nissan. El número dos del grupo, Thierry Bolloré, es designado provisionalmente al frente.

El jueves, el consejo de administración del fabricante japonés dura horas. Se presentan las “pruebas” y al cabo de cuatro horas Ghosn es revocado de la presidencia por unanimidad.

El mismo día en París, los ministros de Economía francés y japonés, Bruno Le Maire e Hiroshige Seko, se reúnen y reafirman su apoyo a la alianza.

Los diarios nipones publican desde entonces todos los días rumores sobre más malversaciones y abusos de bienes sociales del que llaman “el sospechoso Ghosn”.

Carlos Ghosn niega por su parte las acusaciones.

El lunes, el Consejo de Administración de Mitsubishi Motors lo revocó.

El empresario sigue detenido.