España. El ayuntamiento de Madrid anunció este martes que no otorgará licencias a tres compañías de alquiler de patinetes eléctricos, y les dio 72 horas para retirar sus vehículos de las calles de la capital española.

El consistorio alegó que las empresas Lime, Wind y VOI no daban suficiente información a los clientes sobre sus condiciones de uso.

Lime, propiedad de Uber y la compañía de Google Alphabet, y las otras dos empresas, habían empezado a operar este año en la capital española sin autorización oficial.

Su llegada ha forzado a Madrid y a otras ciudades españolas a regular su uso.

En la capital, los patinetes no pueden circular en las aceras ni en las zonas peatonales, pero pueden transitar por el carril ‘bici’ y las vías donde la velocidad está limitada a 30 km/h, algo que ocurre en un 80% de sus calles.

Las compañías afectadas pueden enviar “en cualquier momento” una nueva solicitud de licencia, afirmó el ayuntamiento en un comunicado en el que precisa que un total de 18 compañías expresaron su interés en ofrecer este servicio.

Contactada por la AFP, la empresa californiana Lime, que había distribuido la mayoría de los patinetes afectados por la medida, no reaccionó inmediatamente a la decisión municipal.

En Barcelona, la segunda ciudad española, enfrentada a un turismo masivo, ya se prohíbe el uso de patinetes eléctricos compartidos. Según su normativa, cualquier persona que pague para utilizar estos vehículos debe ir acompañada por un guía.

En otras ciudades europeas, como París, Viena o Zúrich se han introducido programas de alquiler de patinetes similares.

A diferencia de las bicicletas de alquiler que normalmente deben dejarse en las estaciones asignadas, en el caso de los patinetes son los usuarios quienes se responsabilizan de aparcarlos en un lugar seguro.

El siguiente usuario puede encontrar el vehículo más cercano con una aplicación de su teléfono, desbloquearlo y utilizarlo abonando las tarifas indicadas.