Mucho se habla sobre el orgasmo de la mujer, del enigma del placer femenino. ¿Pero existe alguna forma de asegurarnos el llegar al orgasmo, algún punto de placer no descubierto o no estimulado adecuadamente? ¿Es posible desarrollar una mayor sensibilidad? En general, la calidad del orgasmo masculino no se cuestiona. Sin embargo, el de la mujer está siempre sobre el tapete. Aquí te presentamos todo lo que necesitas saber para llegar al orgasmo.

Lo que no puede faltar

Si hay algo que no puede faltar para iniciar una actividad sexual es la atracción y el juego previo. Los tipos de caricias, sean suaves, rítmicas, cosquilleantes y las zonas más erógenas pueden variar, pero toda mujer necesita de un tiempo de calentamiento de motores para poder “construir” las condiciones para llegar a un orgasmo. Las fantasías eróticas, los recuerdos de imágenes placenteras, de alguna película pueden sumar en ese momento.

Hombres y mujeres

Lo que para el hombre son los estímulos visuales para la mujer son las caricias y los estímulos táctiles. Otra diferencia es que la mujer suele excitarse mucho más lentamente que el hombre y no necesitan necesariamente el estar desnudos o piel con piel para lograrlo. Basta con una serie de caricias y besos, un contacto cercano, una mirada de deseo y la creación de un espacio de intimidad y juego. El desvestirse lentamente también contribuye.

La fase de excitación

La etapa de excitación, es clave en la fisiología de la respuesta sexual femenina porque se generan una serie de cambios fisiológicos y respuestas físicas previas al orgasmo. Las estructuras sexuales se expanden y se congestionan, los pechos se agrandan, los labios vaginales se ensanchan y el clítoris se expande y hay un enrojecimiento general de la piel. Claro que no es tan visible como la erección del pene.

Que no decaiga

La estimulación debe continuar, ya que si deja de ser placentera, puede desaparecer. Basta un pequeño dolor, una palabra inapropiada o una distracción externa para que el clima pueda enrarecerse y perder la excitación. En la mujer, a diferencia del hombre, por razones fisiológicas, la estimulación manual u oral debe ser constante para que la excitación dure. Al sentirla se produce una tensión muscular voluntaria, sobre todo en el abdomen.

La prueba de humedad

Otra de las características de la excitación de la mujer es la aparición de un exudado, líquido lubrificante más o menos espeso que recubren las paredes de la vagina y facilitan la penetración. La mujer siente la sensación de “estar mojada”. El capuchón del clítoris se hincha, y el mismo clítoris se alarga. La vagina cambia de color y pasa de rosada a púrpura. Los labios mayores se separan y elevan, mientras que los labios menores se hinchan.

Otros indicios de que se acerca

Por otro lado, en la fase de excitación se producen otros indicios corporales como la erección de los pezones, la dilatación de las areolas, el aumento del tamaño del clítoris, los labios menores aumentan de tamaño y los mayores parecen alejarse del orificio vaginal. La lubricación vaginal sigue aumentando y las paredes se congestionan con sangre de tal forma que el diámetro de la entrada de la vagina se reduce en casi un 30%.

El lugar adecuado

El lugar es aquel que estimula la llamada “plataforma orgásmica”, es decir que son capaces de desatar un orgasmo. Las zonas más comunes son clítoris, capuchón del clítoris y labios menores, que en general tienen una sensibilidad similar en cuanto recepción de estímulos sexuales. En la masturbación, en general las mujeres mueven uno o dos dedos suave y rítmico en las zonas sensibles. También pueden accionarse los dedos entre los labios menores.

Otras técnicas

En algunas mujeres, las zonas genitales son excesivamente sensibles y pueden preferir la estimulación a través desde arriba, es decir en el capuchón del clítoris. Otras eligen la estimulación del llamado Monte de Venus, la parte encima de la vulva, cubierta por el vello púbico. Todas estas partes están ligadas al clítoris indirectamente, que es el órgano del placer por excelencia.

La comunicación

Cada mujer sabe perfectamente lo que le gusta y por dónde seguir la estimulación sexual por eso es muy importante que ella sea capaz y se sienta en confianza de comunicar a su pareja dónde prefiere ser estimulada, así como lo que le gusta y lo que no le gusta. Puedes guiarle su mano para mostrarle el punto exacto y el grado de presión que prefieres.

La “plataforma orgásmica”

Si la excitación persiste y aumenta, se llega a la fase previa al orgasmo. Las contracciones faciales, abdominales e intercostales también aumentan, algunas de ellas son voluntarias y otras espontáneas. En el recto también suelen producirse tensiones voluntarias encaminadas a aumentar la intensidad de la excitación. Las pulsaciones aumentan y la presión arterial se incrementa también. El clítoris se eleva y se retrae hacia atrás.

Fase del orgasmo

En el momento de acercarse el orgasmo, el enrojecimiento aumenta y cuando éste comienza, la mujer sufre una pérdida del control voluntario muscular y se producen contracciones y espasmos en los músculos de todo el cuerpo, sobre todo en la zona genital y el esfínter rectal también. El ritmo cardíaco y respiratorio aumenta hasta el doble de lo normal en reposo. Con el orgasmo se presentan entre 5 y 12 contracciones uterinas involuntarias.

Fase de resolución

Una vez alcanzado el orgasmo, se produce una rápida disminución de la tumefacción mamaria y de la erección del pezón, así como del enrojecimiento. Disminuye la tensión muscular, se normaliza la respiración, el pulso y la presión arterial. Clítoris y vagina recuperan su aspecto normal también.

Multiorgasmos

En la mujer no existe como en el hombre el llamado período refractario, es decir período de esposo, espera o recuperación entre orgasmos, así que con la correcta estimulación, es que la mujer pueda tener más de un orgasmo en poco tiempo. Los multiorgasmos se pueden dar como un grande en diferentes partes, varios uno atrás del otro con dos o tres minutos de separación o con sólo segundos de distancia.

Fuente Holadoctor.com