Hablamos con tres hombres víctimas de abuso doméstico para entender cómo terminaron en una relación abusiva, cómo lograron liberarse de sus parejas y para hablar de los obstáculos que enfrentaron al intentar buscar ayuda.

3JOHN

Cuando empecé a salir con mi novia yo estaba completamente enamorado de ella, pero después de unos meses se empezaron a notar las grietas.

Ella me decía que estaba gordo, me pellizcaba hasta que me salían hematomas y me golpeaba en el pecho. Cuándo le decía que no me gustaba eso, ella respondía diciendo que era jugando o cuestionaba mi masculinidad.

Después de un tiempo, los pequeños actos de violencia escalaron a unos mayores. Una vez me pateó tan fuerte en la cadera que más tarde ese día colapsé en el trabajo por eso y tuve que ser llevado al hospital.

Tuve que usar muletas por tres semanas después de eso. No le dije a nadie lo que pasaba e inventaba excusas de mis heridas porque quería protegerla.

La terminé sacando de mi apartamento después de que ella me golpeara varias veces en la cara, pero ella siguió escribiéndome, diciendo que me amaba, así que acepté volver a intentar.

Justo después de que dije que podíamos retomar nuestra relación, ella me llamó y me dijo que no quería nada conmigo. Creo que estaba tan obsesionada con tener el control que quería ser ella quien terminara las cosas.

Luego llamé a la policía y reporté el abuso, pero no me tomaron en serio. Me preguntaron por qué no me fui antes, dijeron que pude haberla abandonado en cualquier momento. No me imagino que le digan lo mismo a una mujer víctima de violencia doméstica.