Santo Domingo. Con una asistencia que ronda el 70% del espacio total del Palacio de los Deportes, Virgilio Travieso Soto, los Reyes del Humor, Raymond Pozo y Miguel Céspedes, reunieron a una multitud para celebrar los 25 años que ambos tienen de trayectoria.

Desde mi punto de vista hubo fallos notables en cuanto a la producción se refiere, responsabilidad que tenía a cargo José Enrique Pintor, mejor conocido como Pinky.

Lo primero es que previo a la aparición en escena de lo Pozo y Céspedes se presentaron sketches cortos de humor en los que la gente se entretuvo bastante, pero a mi entender restaba al atractivo en vivo principal.

El público estuvo enérgico y eufórico de principio a fin.

Raymond Pozo inició con un discurso de casi 10 minutos en los que además de agradecer a Dios, explicó que no necesitó de una formación universitaria para entretener al público que les ha posicionado en una posición cimera dentro de los humoristas dominicanos. Luego Miguel se extendió con su testimonio de superación, mencionando a los amigos y patrocinadores.

El derroche de invitados entre los que se encuentran Mozart La Para, Héctor Acosta, Miriam Cruz, Toño Rosario, Ala Jaza, Jochy Santos, Carlos Sánchez, Juan Carlos Pichardo Jr, Liondy Ozoria e Irving Alberti hizo que en ocasiones la atención estuviese centrada en los visitantes temporales al escenario y no en enfocados en los afitiones.

La apertura del evento debo calificarla de muy buena, el hecho de que Raymond Pozo y Miguel Céspedes llegasen vestidos de reyes y cargados por sus sirvientes en la representación de las carrozas medievales causó gran impacto visual lo que generó aplausos y aplausos.

La imitación de Omega, sátira de Pozo al llamado creador del “Mambo violento” dejaron a más de uno con la boca abierta debido al gran parecido entre ambos. Las carcajadas no se hicieron esperar.

Los personajes que los “Reyes” han creado de forma individual hicieron gala del repentismo, destacándose las actuaciones de Tirso” (Miguel), seguido por “Efraín” (Raymond).

El aire acondicionado del Palacio de los Deportes estaba intermitente por los apagones.

En resumidas cuentas el balance es positivo, el público y los patrocinadores dijeron presente, sale ganando el humor dominicano ya que en ese mismo recinto artistas internacionales con gran arrastre han fracasado.