“Ni pobre diabla ni candy: violencia de género en el reggaetón”. Así se titula un estudio de la Universidad de Chile que cobra fuerza a partir de la publicación en el diario mexicano El Universal. Un informe que ratifica la queja de cientos de personas desde hace años. La misoginia en ese género musical y Maluma como abanderado.

La investigación revela los altos índices “de agresión física, psicológica y simbólica contra la mujer” que se manifiesta en el tipo de música «que fascina a Latinoamérica»: el reggaetón.



La socióloga Karina Arévalo y sus colegas de la Universidad de Chile hicieron maratón de escucha de reggaetón para determinar si en las letras de las canciones se presentaba “una o más de las cinco dimensiones principales de violencia de género (entendida ésta como “una construcción social, cultural e histórica que asigna ciertas características y roles a las personas según su sexo)”.

Las investigadoras seleccionaron las cinco canciones reguetoneras más populares en cada año del periodo de 2004 a 2017, lo que representó un total de 70 transcripciones. Y como era de esperar, la mujer era la gran destinataria de la agresión.



De las 70 canciones analizadas entre 2004-2017, sólo 11 (menos del 16% de ellas) no contenían ningún tipo de violencia de género en sus letras. En las otras 59 había 568 menciones a alguna de las cinco dimensiones violentas ejemplificadas. El reggaetón más violento: el de Maluma, Cuatro Babys. En ese hit hay 44 menciones de violencia, más del doble que el segundo lugar, que fue para La Gata, de Nicky Jam, con 26 menciones.

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“A mi gatita la sobo pa’ que enseguida se amanse”. Eso canta Daddy Yankee y es apenas un ejemplo. El estudio aclara que “por cariñoso que pueda parecer el diminutivo, referirse a una mujer como gata, perra, zorra o cualquier otro animal y tratar de controlarla, amansándola, como si fuera de su propiedad, es violencia psicológica”.

Daddy Yankee, otro de los señalados.

“El tipo de violencia más frecuente en el reggaetón fue la simbólica (que es mencionada en 66% de las canciones de la muestra), seguida de la psicológica, la sexual, la física y, por último, la económica”. Además, en términos generales, los niveles de violencia en las canciones se mantienen estables a lo largo del tiempo, como si todos los movimientos feministas y las campañas contra de la violencia de género no hubieran influenciado en los artistas.

El estudio agrega que “las sociedades latinoamericanas poseen una forma de organización altamente influenciada por el sistema patriarcal, por lo cual parece razonable pensar que el reggaetón, en tanto forma de expresión musical de gran popularidad, sería una forma de manifestación de tal sociedad”.

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Por lo visto, los reggatoneros top siguen sin voluntad de reinventarse y entender las nuevas masculinidades. Eso sí, se indignaron en hace un mes cuando condenaron las pocas nominación del género reggaetón de cara a la entrega de los Grammy.

En 2016, trascendió que 8 de cada 10 mujeres se sentían “maltratadas por este género musical”, según un estudio realizado en Colombia. Además, hubo peticiones en la plataforma Change.org solicitando que se investigara a Maluma “posible delito de apología de la violencia de género”.

El año pasado un grupo de mujeres inició la campaña en redes #MejorSolaQueConMaluma. Fue tras el lanzamiento de un video en el que el artista aparecía con decenas de mujeres en la cama.

«Las partes más fuertes no las canto yo ni tampoco las escribo», se defendió Maluma el año pasado y despertó aún más críticas por parte de los movimientos feministas denunciantes.

Con información de Clarin