Entre 1988 y 1989, DC Comics publicó “A Death in the Family” (“Una muerte en la familia”), uno de los arcos argumentales más emblemáticos del famoso héroe de ficción Batman, que culminó con la muerte de su joven compañero Jason Todd, más conocido como Robin, por decisión de sus propios lectores.

Como parte de un experimento, la editorial realizó una encuesta telefónica preguntando si Robin debía morir o no, y ganó el sí por 72 votos de diferencia. De cualquier manera, el equipo creativo se preparó para cualquier eventualidad y escribió e ilustró parcialmente un final alternativo en el que Jason sobrevivía al intento de asesinato del famoso villano Joker.

El año pasado, el portal Polygon tuvo acceso a algunos apartes de esa versión de la mano de DC Comics y los publicó esta semana, a puertas del 80.° aniversario de la aparición del Chico Maravilla en los cómics, el próximo abril. Se trata de la imagen escaneada de una de las páginas no publicadas en la que Bruce Wayne sostiene a Robin en sus brazos y asegura que sigue con vida, aunque “malherido”.

En una segunda fotografía, correspondiente a un segmento de la página que seguiría —DC se negó a ofrecer el contenido completo—, se ve al joven en un hospital en estado de coma.

¿Por qué matar a Robin?

La figura del Robin encarnado por Jason Tood, uno de varios que han vestido el traje del Chico Maravilla, fue presentada en 1983 y las impresiones entre los admiradores del cómic estaban divididas; unos creían que aportaba drama y era un desafío para Batman, mientras que otros no vieron bien su rebeldía y dureza, y a menudo se le comparó con su antecesor, más carismático y empático, Dick Grayson.

En ese entonces, DC quería hacer uso de las nuevas tecnologías (el sondeo telefónico) y apoyar la idea de prestar atención a las opiniones de sus seguidores. Así surgió la antes mencionada encuesta, pero para que funcionara y la gente estuviera dispuesta a gastar 50 centavos de la época en una llamada tenía que involucrar a un personaje que realmente importara, y ese parecía ser Robin.

“Robin morirá porque el Joker quiere venganza, pero tú puedes prevenirlo con una llamada”, decía la oferta de DC.

Durante 36 horas, dos líneas recibieron las opiniones del público, y de las 10.614 llamadas 5.343 decidieron el desenlace de la trama. La desaparición del personaje, no obstante, fue clave en el desarrollo de las historias subsecuentes y permitió construir rasgos importantes de la personalidad del Batman que hoy conocemos. El hombre murciélago se vio muy afectado por la muerte de Todd y guardó su traje en la baticueva como recordatorio, pero varios meses después los escritores introducirían a un nuevo compañero: Tim Drake.

En la década de 1990 explotó el furor de la resurrección de personajes dentro de los cómics, pero Jason Todd permaneció entre las muertes intocable de la industria, como la del tío de Ben del Hombre Araña y los padres del propio Bruce Wayne. No fue hasta 2005 que reapareció para vengarse del Joker, pero esta vez como el asesino y antihéroe Red Hood (Capucha Roja).

 

Fuente: Actualidad.rt.com

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