El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, reiteró categóricamente este miércoles que las destituciones por el Parlamento de jueces y del fiscal general son “irreversibles”, rechazando el llamado a restituirlos en sus puestos que hizo el enviado especial de Washington, Ricardo Zúñiga, en visita a San Salvador.

“Para las voces que aún piden que volvamos al pasado. Con mucho respeto y cariño: los cambios que estamos realizando son IRREVERSIBLES”, aseguró Bukele en Twitter.

Apenas se instaló, el 1 de mayo, la Asamblea Legislativa, dominada por los aliados de Bukele, destituyó a los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema y al fiscal general, Raúl Melara, lo que provocó una condena internacional y de sectores de la oposición, que denunciaron un atropello a la separación de poderes.

“Para nosotros, tanto en el Congreso como en el Ejecutivo, pensamos que lo correcto, lo mejor, sería volver a una situación apegada a la Constitución”, aseguró Zúniga en una entrevista con la Telecorporación Salvadoreña de Televisión (TCS) en el último día de una visita de tres días a El Salvador.

“Nuestro punto de vista es que la decisión del 1 de mayo no fue apegada a la ley, ni a la Constitución, ni al procedimiento legal de la Constitución en el caso de los magistrados ni del Fiscal General”, destacó.

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“A nuestro criterio lo mejor sería restaurar la situación que había al 30 de abril”, aseguró Zúñiga, que habló en español.

El enviado especial de Joe Biden para el Triángulo Norte de Centroamérica sostuvo que Washington continuará hablando con el gobierno salvadoreño y con los “socios y aliados” en la comunidad internacional para “buscar una manera de volver al marco constitucional”.

Pero Bukele fue claro: “No vamos a volver al pasado, iremos hacia el futuro. Quisiéramos que nos acompañaran, pero si no lo desean los comprendemos. Bendiciones”.

Tras las declaraciones de Bukele, la noche del miércoles reaccionó el encargado de negocios de Estados Unidos  en San Salvador, Brendan O´Brien.

“El Salvador es muy importante para Estados Unidos y mantenemos el deseo de llevar adelante una agenda constructiva de prosperidad bajo parámetros democráticos y que promueva la confianza en las instituciones locales e internacionales”, destacó O´Brien en Twitter.

 

– Diferencias con Bukele –

 

Bukele, un millennial de 39 años que asumió el poder en 2019, ha capitalizado el descontento ciudadano contra los partidos que gobernaron el país desde el fin de la guerra civil en 1992.

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Sus decisiones son ampliamente celebradas en redes sociales, mientras que en las calles las manifestaciones en contra son minoritarias.

Apoyado por una mayoría en el Parlamento (su partido Nuevas Ideas y su aliado Gana abarcan 61 de los 84 escaños), el mandatario también eliminó los beneficios tributarios de los que gozaban desde 1950 los diarios, en su mayoría críticos del poder.

Bukele, que dice estar “limpiando la casa”, ha defendido las destituciones de jueces y del fiscal y señaló que no son de “incumbencia” de la comunidad internacional.

Los magistrados son acusados por los aliados del presidente de adoptar decisiones “arbitrarias” que bloquearon varias medidas del jefe de Estado para atender la pandemia, y Melara por tener vínculos con un partido opositor.

Estados Unidos expresó su “grave preocupación” al día siguiente de las destituciones de jueces.

En El Salvador desde el lunes para una visita centrada en la gobernanza democrática y la inmigración, Zúñiga se reunió con el directorio de la Asamblea Legislativa y con Bukele evocando en ambos casos “una reunión muy cordial” pero remarcando que “hay diferencias”.

El martes, 12 organizaciones de la sociedad civil pidieron en una carta abierta a Zúñiga que interceda para restaurar el orden constitucional en El Salvador impulsando “una agenda mínima de solución (a la crisis política)”.

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– China, la preocupación –

 

El enviado de Estados Unidos también dejó clara la preocupación de Washington sobre el papel de China en Centroamérica, que según analistas locales busca acercarse a un gobierno salvadoreño enfrentado a una deuda externa que ronda el 90% del PIB y que cubre con préstamos buena parte del presupuesto anual.

“Nosotros sí estaríamos preocupados de que existiese en Centroamérica una presencia importante de China”, dijo Zúñiga, evocando una “competencia entre la democracia y los poderes autoritarios en el mundo”.

Según el funcionario, Estados Unidos “representa un mundo en el cual los salvadoreños pueden prosperar”, mientras que China “es una opción autoritaria más cerrada y más dirigida por el Estado en vez de por la población”.

“Claro que siempre estamos preocupados cuando hay posibilidad de una expansión de esa visión de China”, dijo.

Estados Unidos es el principal socio comercial de El Salvador, y en su territorio viven 2,5 de los tres millones de salvadoreños que residen en el exterior y el envío de sus remesas representa el 22% del PIB del país.