Tiempos inciertos para el turismo en España: ante los temores de los visitantes europeos por el aumento de contagios por coronavirus, el sector ha visto decaer el ritmo de reservas, aunque espera un verano mucho mejor que el de 2020.

La patronal del sector, Exceltur, lamentó el miércoles el repentino frenazo de las reservas, días después de las observaciones de las autoridades de Francia y Alemania sobre la conveniencia de viajar a España, afectada por un alza repentina de casos, sobre todo entre los más jóvenes.

“Se han ralentizando las reservas, que iban bien, sobre todo con los franceses”, indicó a la radiotelevisión pública Jorge Marichal, presidente de la asociación hotelera nacional, Cehat.

“La situación cambia tanto, y cambia en horas… Este verano va a ser igual, una tónica general de montaña rusa”, pronosticó.

Hasta ahora, el verano se anunciaba bastante halagüeño.

Según Exceltur, el volumen de negocio de los hoteles de costa, que en abril y mayo fue un 80% inferior a los niveles de 2019, empezó a mejorar en junio, limitando la caída en comparación con junio de 2019 a un 60%.

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A inicios de julio, el gobierno reiteró su objetivo de atraer a 45 millones de turistas extranjeros en todo el año, aproximadamente la mitad de lo recibió en 2019 España, por entonces segundo destino turístico mundial sólo por detrás de Francia.

Sin embargo, la situación ha cambiado a medida que la incidencia del virus ha subido, debido a un aumento de casos entre los jóvenes.

El 8 de julio, el secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune, aconsejó a sus compatriotas “evitar España y Portugal”, país también afectado por el repunte de casos.

El comentario sentó mal en Madrid y en el sector turístico español, y el ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, desautorizó en parte a su secretario de Estado, limitándose a aconsejar la vacunación antes de viajar.

Días antes, Alemania había decidido colocar de nuevo a España en la lista de “países de riesgo”, incluyendo los archipiélagos de las Canarias y las Baleares.

Las Baleares (Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera) volvieron también esta semana a la “lista naranja” del gobierno británico, lo que obliga a sus ciudadanos a guardar cuarentena de diez días a su regreso de las islas, a menos que estén plenamente vacunados.

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– Reservas a última hora –

 

“Cualquier anuncio por parte de cualquier gobierno de nuestros principales mercados emisores [de turistas] tiene una consecuencia inmediata”, manifestó el miércoles la presidenta de la asociación hotelera de Baleares, María Frontera, en la radio Cadena COPE.

Antes de la pandemia, los británicos, los franceses y los alemanes eran el trío mayoritario de turistas en España.

Aunque el ritmo de nuevas reservas se ha ralentizado, pocos de los que ya tenían todo organizado han anulado sus vacaciones.

“Al día de hoy sigue habiendo más reservas que cancelaciones”, precisó Frontera.

La misma tónica se percibe en la Costa Brava, en Cataluña, donde los franceses representan casi la mitad de turistas extranjeros y donde desde este fin de semana regirá, por al menos siete días, un toque de queda nocturno para contener el rebrote en la zona.

Las advertencias del gobierno han frenado las reservas, si bien siguen entrando. “Hubo algunas cancelaciones pero no fue dramático”, explicó a la AFP Judit Lloberol, gerente de la asociación hotelera local.

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Los visitantes, eso sí, se muestran muy prudentes, y en general reservan “en el último momento”. Además, el nivel de ocupación de los hoteles no supera el 70% durante la semana, mientras que en años anteriores “estábamos en overbooking” en el mismo período, comenta Lloberol.

A su vez, los hoteles de la Costa del Sol (Andalucía), muy apreciados por los británicos, registraron incluso un repunte de reservas en los últimos días, gracias a que Londres levantó la exigencia de guardar cuarentena al regresar de la España peninsular, apunta el representante local de los hoteleros, Javier Hernández.

Salvo sorpresa, pronostica que la tasa de ocupación de los establecimientos rondará el 60% en julio y agosto.

Mientras tanto, el daño de la pandemia sigue siendo visible: cerca de un 25% de los hoteles de la Costa del Sol no han reabierto, como tampoco lo han hecho casi uno de cada cinco en las Baleares, de acuerdo con las asociaciones locales.