El esfuerzo de un padre, quien no mide sacrificios a la hora de buscar el pan de cada día de su hogar, trabajando de forma digna e inagotable, se vio materializado en la vida del señor Samuel Jiménez.

Su historia es digna de escuchar, pues narra cómo ha trabajado en distintas áreas, en colmados, muelles, minas, en construcción y, por último, como vendedor de galletas, para que a sus hijos no les faltase qué comer, dónde vivir ni con qué vestir.

“Yo siempre he trabajo. No he trabajo en oficina, pero he trabajado en muelle, he trabajado en colmado, he trabajo en construcción, en mina, hasta en cañada he trabajado”, explicaba Jiménez en un audiovisual compartido por la Primera Dama, Raquel Arbaje.

Indica Escarlin Pozo en el portal NDIGITAL que Samuel, durante un momento gris de su vida, en el que se vio sin trabajo, recurrió a un amigo, quien le extendió la mano y le enseñó a hacer galletas y a venderlas. Gracias a este aprendizaje, logró salir adelante.
FEse instante simbolizó un trampolín para la vida de este padre, quien logró salir a flote y llevar el dinero que su familia necesitaba.

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Este esfuerzo y buen ejemplo llevó a uno de sus hijos a retomar la universidad y lograr culminar sus estudios de grado.

“Mi papá nos impulsaba a que nosotros no fueras por malos caminos”, contó su hijo con admiración.
Samuel aconsejó a las personas a trabajar de manera digna y no sentir envidia por las cosas materiales que tienen las demás personas.

“Cualquier tipo de trabajo que sea, el trabajo siempre es digno. Cualquier forma de tu ganarte el dinero bien ganado, si te lo ganadas haciendo o vendiendo carbón, es el mismo peso que gana un ingeniero porque es el mismo dinero”, dijo el señor.