La manipulación emocional se presenta cuando una persona ejerce técnicas de persuasión para conseguir que otro haga lo que esta quiere, en búsqueda siempre de su propio beneficio.

El portal Psicología y Mente indica que este tipo de personas convencen e influyen valiéndose de su gran oratoria, siendo capaces de dar la vuelta a las cosas a su conveniencia y usando trucos psicológicos, además de la explotación emocional, para controlar la voluntad del otro.



Los manipuladores emocionales son personas que, pese a ser muy inseguras por dentro, usan las debilidades y puntos débiles de los demás para ganar una posición de dominio e influir para que estos antepongan sus prioridades para satisfacer esos deseos egoístas.

El portal Psicología Online, por su parte, asegura que las personas que son manipuladoras emocionales siguen unas fases que son clave en su proceso: manipulación de la víctima, seducción, agresión a la autoestima y condicionamiento.
Estas personas tienen unas características muy específicas a las cuales se les debe prestar atención.



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1. Pocos escrúpulos. Los manipuladores emocionales son personas que no suelen tener demasiados escrúpulos para conseguir aquello que se proponen. Una vez que detectan el punto débil de su víctima no tendrán reparo alguno en sacarle provecho apelando a los más intensos miedos y temores de su manipulado.

2. Inseguros. A pesar de que pueda parecer justo lo contrario, lo cierto es que las personas manipuladoras son muy inseguras y tienen una muy baja autoestima. Hacen todo lo posible para que no se vea esta debilidad, ocultando sus temores. Para ello se valen de comportamientos egoístas y dominantes, mostrándose como superiores ante los demás.

3. Poca asertividad. La inseguridad del manipulador hace que tenga serios problemas de asertividad. Les cuesta decir las cosas claramente, aunque también esto es un punto que usan a su favor. Utilizan medios sutiles para conseguir que los demás hagan lo que quieren.

4. Poca tolerancia a la frustración. No toleran la frustración y no aceptan un “no” por respuesta. Cuando perciben que hay algo que pone en riesgo su posición construida por medio de mentiras y exageraciones y su estatus de dominio se ponen en alerta o atacan.

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5. Se victimizan. Recurren al victimismo usando diversas conductas exageradas y reprochando cosas que no han pasado o que no son para tanto. Exageran problemas de salud, muestran dependencia y, si ven que la persona manipulada intenta liberarse de sus cadenas, se hacen la víctima más indefensa y delicada. Pueden llegar a decir que su mundo se derrumbará si la persona a quien manipulan se va de su lado, por ejemplo.

6. Expertos en el arte de la mentira. El portal La mente es maravillosa, indica que los manipuladores emocionales tienen una gran capacidad para mentir. No conectan con las realidades ajenas, no son capaces de ponerse en los zapatos del otro y si lo hace es solo para conocer los puntos débiles y usarlos a su favor. “Es un gran profesional en el arte de torcer la realidad a su antojo”, precisa este sitio web.

7. El halago, una de sus técnicas. Se trata de una de las habilidades más usadas por estas personas. Siempre tienen la palabra indicada o la frase clara para hacer sentir bien a quien desea manipular y ganarse su confianza. Los especialistas recomiendan no dejarse llevar por aquellos que halagan fácilmente o de forma constante, pues tras esos refuerzos positivos se pueden camuflar intenciones ocultas.

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8. Facilidad para detectar las debilidades ajenas. Estas personas son muy hábiles detectando las debilidades de los demás, para usarlas a su favor. Se aprovechan de la sensibilidad emocional y, sobre todo, de la amabilidad, pues saben que es más fácil manipular a personas sensibles y dispuestas a ayudar.

Con información de Semana