EFE. Diseños hechos por jóvenes con síndrome de Down, empresas que cosen piezas para personas con autismo, marcas que abrazan todas la tallas e identidades sexuales o modelos con vitíligo sobre la pasarela son algunos de los logros que ha conseguido la industria de la moda en su compromiso con la diversidad e inclusión.

Cada vez son más las marcas que incluyen en sus proyectos personas con distintos tipos de discapacidad, un cambio que no se ve únicamente sobre la pasarela con una mayor representación de tallas, edades, etnias o identidades sexuales, sino entre bastidores, en las entretelas de la producción de la ropa, el calzado y los complementos.



Flabelus

 

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Es el caso de la firma «Flabelus» que ha contado con Silvia y Mamen, dos mujeres con síndrome de Down que han participado en la creación y lanzamiento de unas zapatillas para niños de verano.

«Ambas han aportado a la firma un modo de entender el arte y la cultura como medio para compartir, aprender y valorar la belleza que nos rodea», ha explicado a Efe Rebeca Barrón, presidenta de la asociación Argadini que se ocupa de mejorar la vida, el desarrollo personal, educativo y emocional de personas con discapacidad.

«Silvia escribió un personaje y Mamen le dio vida en un cuadro tal y como ella se lo había imaginado, una forma muy especial de conjugar escritura y pintura y plasmarla en la moda», explica Barrón, quien añade que Jaime, con autismo, a través de sus dibujos está haciendo camisetas «que están gustando mucho».

Colors Creativity Design

María, una joven que padece epilepsia, es un mujer creativa, dinámica y diseñadora que, con la ayuda de su familia ha creado «Colors Creativity Design», una firma de moda de camisetas y sudaderas llenas de color, con «las que pintar el mundo de colores», señala.

Poco a poco, la industria de la moda logra avances en su compromiso con un futuro totalmente diverso e inclusivo donde toda la sociedad se sienta reflejada.

Y cada vez son más las campañas con modelos «curvy», con vitiligo, albinas o con síndrome Down, así como personas con distintos tipos de discapacidades que muestra la diversidad.

Carmelamola

 

 

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Algunos se atreven a emprender y diseñar, como Carmen Álvarez Rodríguez, una joven con síndrome de Down que ha sido capaz de abrir camino laboral con su propia marca de bisutería, «Carmelamola», por supuesto con el respaldo de su familia.

«‘Carmelamola’ es un proyecto de pulseras y colgantes. Me encanta y le dedico mucho tiempo, las joyas son mi debilidad» dice esta joven que asegura que lo que empezó siendo una obligación para mejorar sus destrezas «hoy se ha convertido en un sueño hecho realidad».

Cazadoras con GPS

 

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También existen empresas que se ocupan de crear cazadoras con GPS para personas con autismo, camisas con cierre imantado para discapacitados o bañadores ideados para la incontinencia urinaria, prendas inclusivas, con conciencia social, que además de facilitar la vida permiten aumentar la autoestima y vestir a la última.

«La moda tiene que ser inclusiva», explica Javier Aragón, CEO de «Tdotex», empresa riojana especializada en confeccionar prendas para personas con discapacidad.

«Todo el mundo tiene que tener la oportunidad de vivir la moda sin barreras», añade Aragón, quien reconoce que «las personas con movilidad reducida no tienen mucho donde elegir, están abocadas a vestir con chándal, prendas heredadas o a acudir a una tienda de ortopedia».

La moda es diseño, industria y tendencia pero también una fabulosa herramienta de integración social.

Por suerte, los estereotipos en el mundo de la moda se van rompiendo poco a poco pero aún queda un largo camino. Es necesario una mayor implicación.

EFE

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