Los administradores del puerto multimodal Caucedo se sienten orgullosos de sus conexiones internacionales. Dirigir el mayor puerto de República Dominicana, situado al este de la capital, Santo Domingo, es un trabajo arduo.

“Tenemos rutas hacia todos los grandes puertos de todos los continentes”, le dijo una exadministradora de la compañía a InSight Crime durante una visita in 2021.



Este mensaje es reforzado por los ingeniosos videos de marketing en Internet y por los llamativos carteles que recubren las paredes de los edificios administrativos de Caucedo. La imagen que se proyecta es la de un puerto ágil y futurista, rodeado de aguas color aguamarina y que opera bajo el lema “soluciones logísticas inteligentes, orientada a todos los eslabones de la cadena de suministro”.

Los empresarios transnacionales han tomado nota de esta promesa. Y también lo han hecho los narcotraficantes transnacionales. Este año se ha producido un grave repunte en las incautaciones de cocaína. A finales de junio, la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) había incautado casi 17 toneladas de cocaína.



Algo más de 7,6 toneladas fueron incautadas solo en abril, mes en el que las autoridades realizaron cinco incautaciones en el puerto de Caucedo. En el mayor botín de ese mes, se confiscaron algo menos de 1,2 toneladas de cocaína en un contenedor que se dirigía hacia Róterdam. Pero este no es un hecho habitual: las incautaciones de abril fueron superiores al total de todas las realizadas en 2018 y 2019.

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Caucedo es, de lejos, el mayor punto de confiscación de cocaína en República Dominicana. Además, los cargamentos incautados en el mar o en playas deshabitadas donde se desembarca cocaína suelen dirigirse a Caucedo, para ser almacenados temporalmente o para ser trasladados de nuevo en otro buque portacontenedores.

Lugar correcto, momento equivocado
Parte del atractivo de Caucedo para los traficantes tiene que ver con la ubicación estratégica de República Dominicana, entre los países productores suramericanos, el lucrativo mercado de Estados Unidos y los cada vez más populares mercados europeos.

Aparte de la cocaína enviada directamente a Caucedo en buques portacontenedores, la droga puede llegar a las costas de la isla en lanchas rápidas y barcos pesqueros, ya que Colombia y Venezuela están a solo unos 1.600 kilómetros. Los tripulantes, llamados transportistas, suelen ser de diversas nacionalidades, como dominicanos, venezolanos y colombianos.

Estos transportistas llegan en sus embarcaciones a las playas vacías de la costa sur de República Dominicana, especialmente a las provincias de Barahona y San Pedro de Macorís.

En algunos casos, las autoridades son avisadas de la llegada de embarcaciones y acaban enfrentándose con los traficantes en zonas boscosas o en comunidades cercanas a la costa, lo que indica que estos se alejan rápidamente de las playas abiertas.

Aunque en las autopistas y carreteras que conectan las remotas playas de República Dominicana con sus puertos internacionales se realizan pocas incautaciones, es cierto que la droga circula por allí, según se desprende de un informe de la Dirección Italiana Antidroga de 2022.

El informe señala que las autoridades han rastreado el trayecto de ciertos paquetes de droga a través de República Dominicana mediante el seguimiento de los sellos distintivos que los traficantes utilizan para identificar los múltiples paquetes con drogas al interior de grandes cargamentos.

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En un caso, las autoridades pudieron conectar dos partes de un mismo cargamento, que habían sido separadas en una incautación parcial, al comparar los sellos más adelante. Se dieron cuenta de que ambas partes habían sido introducidas en el puerto el mismo día.

En otro caso, las autoridades utilizaron los sellos para cotejar un lote de drogas no identificado que pasaba por la aduana del puerto con otro lote confiscado días antes, lo que indica que aquel había sido almacenado durante algún tiempo.

También se incautan regularmente cantidades considerables en vuelos comerciales y privados, y la mayor parte de la cocaína que se dirige a Estados Unidos se envía por mar desde la costa este de República Dominicana, atravesando el Canal de la Mona, hasta Puerto Rico.

La mayor parte de la cocaína que circula por República Dominicana tiene como destino el creciente mercado europeo, donde el año pasado la inteligencia de la DNCD ayudó a varios gobiernos a incautar seis toneladas de la droga.

***Este artículo es el primero de una investigación en tres entregas que analiza cómo la República Dominicana se convirtió en el lugar donde confluyen el tráfico transnacional de cocaína entre Norteamérica, Suramérica y Europa, y donde participan narcos locales, traficantes internacionales y políticos corruptos.