Un gran jurado de un tribunal de Nueva York votó a favor de acusar penalmente a Donald Trump por el pago para comprar el silencio de una actriz porno en 2016, convirtiéndose en el primer presidente o exmandatario en ser imputado, informaron el jueves medios estadounidenses.

El expresidente estadounidense, que aspira a competir nuevamente por la Casa Blanca en 2024, será probablemente inculpado en los próximos días por la justicia del estado de Nueva York por el pago de 130.000 dólares a la actriz y directora de películas porno Stormy Daniels, aseguran medios como The New York Times y la CNN, que citan fuentes cercanas al caso.



«Esta es una persecución política y una interferencia al mayor nivel de la historia en una elección», aseguró en un comunicado el 45º presidente de Estados Unidos, que acusa a los «demócratas radicales de izquierda» de una «caza de brujas para destruir el movimiento Make America Great Again» (MAGA), que él representa.

El multimillonario de 76 años tilda al fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg, de quien depende su imputación, de «desgracia», y de hacer «el trabajo sucio» del presidente Joe Biden, cuya victoria en las elecciones de 2020 nunca reconoció.



En el mismo sentido, se manifestó su hijo Eric Trump, que considera la imputación de su padre como «una mala praxis procesal del tercer mundo» y un «objetivo oportunista contra un oponente político en un año de campaña».

Es la primera vez en la historia del país que un expresidente o un mandatario en funciones se tiene que sentar en el banquillo de la justicia.

«Nadie está por encima de la ley», dijo Clark Brewster, abogado de la actriz porno Stormy Daniels, quien aseguró haber mantenido una relación extramatrimonial con Donald Trump, que él siempre ha negado.

La prensa hervía de rumores desde principios de marzo sobre la probable imputación del republicano, que ya ha iniciado su campaña para las primarias del partido.

Pero el pasado 18 de marzo el candidato logró acaparar toda la atención al asegurar en su plataforma Truth Social que sería «detenido» el martes pasado y que tres días después tendría que comparecer ante un tribunal. Pero no ocurrió nada.

La prensa aseguró la víspera que el gran jurado que estudia las pruebas contra Donald Trump tenía previsto suspender las audiencias en las próximas semanas debido a las vacaciones escolares y otras festividades religiosas, por lo que antes de fines de abril no se esperaba la decisión que llegó este jueves.

 

– Foto y huellas dactilares –

 

El gran jurado tenía que pronunciarse a favor o en contra de imputar al multimillonario.

Una vez imputado, Trump tendrá que comparecer ante el tribunal de Manhattan para que un juez le notifique la acusación, quedando brevemente «bajo arresto» para ser fotografiado y tomarle las huellas dactilares. A continuación, tendría que declararse culpable o inocente de los cargos por los que ha sido investigado.

La justicia neoyorquina trata de esclarecer si Trump es culpable de falsa declaración, una infracción, o de infringir la ley sobre financiamiento electoral, un delito penal.

El entonces abogado de Trump y ahora enemigo Michael Cohen, que declaró ante el gran jurado de Manhattan, aseguró que fue el encargado de hacer el pago a Stormy Daniels en nombre de su entonces jefe y que después se lo reembolsó.

Si el pago no hubiese sido debidamente acreditado, podría resultar en un delito menor por falsificación contable, aunque al mismo tiempo, podría haber violado la ley de financiamiento de la campaña electoral, que puede acarrear cuatro años de cárcel.

Según expertos legales, no será fácil demostrar esas acusaciones en un tribunal, por lo que resulta incierto que el expresidente pueda ser condenado a cárcel.

Una eventual condena por la justicia del estado de Nueva York no le impediría presentarse legalmente a la presidencia de Estados Unidos, según el profesor de derecho John Coffee, aunque, asegura, «tendría un efecto «estigmatizante».

El magnate es objeto de varias investigaciones penales tanto a nivel estatal como federal por presuntas irregularidades que podrían amenazar su nueva carrera a la Casa Blanca, entre ellas los intentos de revertir su derrota en la elección de 2020 en el estado de Georgia.