Los expertos afirman que el violento terremoto que sacudió Birmania el viernes fue probablemente el más fuerte registrado en el país en décadas y, basándose en modelizaciones de catástrofes, pronostican que podría haber decenas de miles de muertos.
«Cabe esperar un gran número de víctimas y daños significativos, y es probable que la zona de la catástrofe se extienda», afirmó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que localizó el epicentro del sismo, de magnitud 7,7 y poca profundidad, cerca de la ciudad birmana de Mandalay, donde viven más de un millón de personas.
El último balance difundido el sábado por la junta en el poder en Birmania era de más de 1.000 fallecidos y más de 2.000 heridos.
Pero el análisis del USGS estima que existe una probabilidad del 35% de que la cifra de víctimas sea entre 10.000 y 100.000 personas.
El organismo estadounidenses también precisa que el costo financiero de esta catástrofe podría ser de decenas de miles de millones de dólares, superando incluso el PIB del país.
– Falla peligrosa –
Bill McGuire, profesor en geofísica y riesgos climáticos de la University College London (UCL), aseguró que se trataba «probablemente del mayor sismo en Birmania» en los últimos 75 años.
Pocos minutos después de la primera sacudida, se produjo otro temblor de magnitud 6,7 y, según McGuire, «se esperan otras réplicas».
Para explicar este terremoto, Rebecca Bell, experta en tectónica en el Imperial College London, habla de un movimiento de superposición lateral de la falla de Sagaing.
Es en esa zona que la placa tectónica india, al oeste, se une con la placa de Sunda, que forma una gran parte del Sudeste Asiático –una falla parecida en tamaño y movimiento a la de San Andrés en California.
«La falla de Sagaing es muy larga, 1.200 km, y muy recta», comenta la experta.
«La naturaleza rectilínea hace que los sismos puedan surgir en zonas muy amplias, y cuanto mayor es la zona de la falla que se desliza, más importante es el sismo», agrega.
Los terremotos en estos casos pueden ser «especialmente destructores», advierte Bell. Cuando el temblor se sitúa a poca profundidad, su energía sísmica se disipa cuando alcanza las zonas pobladas superiores.
Esto provoca «muchas sacudidas en la superficie», abunda.
– Auge de la construcción –
En Birmania suelen producirse potentes sismos. Se han registrado más de 14 de al menos magnitud 6 en el último siglo, entre ellos uno de magnitud 6,8 cerca de Mandalay en 1956, enumera Brian Baptie, sismólogo del Instituto Geológico de Londres (BGS).
Según Ian Watkinson, del departamento de ciencias de la tierra del Royal Holloway, en la Universidad de Londres, el «auge de la construcción de edificios elevados con hormigón armado» ha cambiado totalmente la situación en estas últimas décadas.
En Birmania, sumida en conflictos desde hace años, el nivel de aplicación de las normas de construcción antisísmicas es muy bajo.
«Cuando ocurrieron los sismos precedentes de magnitud 7 o más en la falla de Sagaing, Birmania estaba relativamente poco desarrollada, con muchos edificios bajos de estructura de madera y monumentos religiosos de ladrillos», explica Watkinson.
«Este (del viernes) es el primer test de infraestructuras modernas de Birmania frente a un sismo de gran magnitud y a poca profundidad cerca de las principales ciudades», añade.
Baptie, del Instituto Geológico de Londres (BGS), estima que al menos 2,8 millones de birmanos estaban en las zonas más afectadas.
«El mantra habitual es que ‘los sismos no matan, el derrumbe de las infraestructuras mata'», recuerda Ilan Kelman, experto en reducción de catástrofes de la University College London.
«Los gobiernos son responsables de las reglamentaciones en materia de planificación y de las normas de construcción», insiste.
– Colapso de un rascacielos –
Los temblores se hicieron sentir en los países vecinos, sobre todo en Tailandia, donde un rascacielos en construcción de 30 pisos quedó hecho trizas en pocos segundos. Decenas de obreros quedaron atrapados entre los escombros.
Christian Malaga-Chuquitaype, del Imperial College de Londres, explica que el tipo de terreno en Bangkok contribuyó a que la megalópolis, situada a unos 1.000 km del epicentro, se viera también impactada.
«Aunque Bangkok está lejos de las fallas activas, su suelo blando amplifica las sacudidas», asegura.
En su opinión, las técnicas de construcción en Bangkok favorecen las «losas planas» –en las que los suelos se sostienen sólo con pilares sin utilizar vigas de refuerzo, como una mesa que sólo se sostiene con las patas. Y esto supone un «diseño problemático».
Un primer análisis del video del hundimiento del rascacielos sugiere, según este experto, que se habría utilizado este método.
Los edificios construidos con esta técnica «actúan mal en los sismos, se derrumban a menudo de forma quebradiza y de repente (casi explosiva)», explica.