El Hoyo de Friusa, un enclave ubicado en el corazón del polo turístico de Bávaro-Punta Cana, ha sido por años el epicentro de un problema migratorio, social y de seguridad que autoridades y medios de comunicación han documentado desde al menos 2008. Lo que comenzó como un asentamiento improvisado para albergar a trabajadores haitianos indocumentados —atraídos por el auge hotelero— se convirtió con los años en un foco de hacinamiento, marginalidad y delincuencia. Esta crónica recopila publicaciones periodísticas que evidencian cómo el Estado y el sector privado han lidiado (o ignorado) esta realidad.
2008: La primera alerta sobre el Hoyo de Friusa
El 26 de agosto de 2008, el periódico Hoy describía con crudeza la rutina matutina en el Cruce de Friusa: cientos de haitianos indocumentados abordaban camiones como «sardinas en un cardumen» para trabajar en construcciones y hoteles, mientras vivían en barrios con nombres como Mata Mosquitos, Pequeño Haití o el propio Hoyo de Friusa.
El reportaje destacaba:
- Cifras inciertas: Entre 35,000 y 50,000 haitianos indocumentados residían en la zona, superando incluso a la población dominicana en Verón, según la síndica María Vásquez.
- Precariedad: Viviendas insalubres, comercios informales («pulgueros») y transporte ilegal (motoconchos sin regulación).
- Ausencia estatal: Migración y POLITUR mostraban una presencia «prácticamente nula», pese a la masiva informalidad laboral.
La líder comunitaria María Verón denunciaba entonces: «Este polo turístico aporta miles de millones al gobierno y, sin embargo, aquí no retorna ni un chele colorao en obras».
2013: Del hacinamiento a la inseguridad
Cinco años después, el Listín Diario (30 de noviembre de 2013) retrató un escenario más sombrío. Bajo el título «Enclaves haitianos en Punta Cana: tierra de nadie», el medio citaba al entonces jefe de la Policía, Manuel Castro Castillo, quien señalaba al Hoyo de Friusa, Haití Chiquito y Verón como focos de delincuencia:
- Dominación haitiana: El 81.1% de la población en estos barrios era haitiana, muchos sin documentos.
- Crimen organizado: Robos, asaltos y hasta fugitivos del terremoto de Haití (2010) operaban en la zona.
- Territorios inaccesibles: «Ni policías ni civiles dominicanos entran allí», admitían las autoridades.
El artículo sugería que la crisis en Haití —agravada por el terremoto— había acelerado la migración irregular, convirtiendo estos asentamientos en «ghettos» autónomos y peligrosos.
2014: Medidas tardías y contradicciones
El 17 de enero de 2014, El Nacional reportó un decreto del presidente Danilo Medina que prohibía las deportaciones de haitianos ilegales mientras se reforzaba la frontera. Los funcionarios justificaron la medida por la falta de documentos en Haití, pero omitieron planes concretos para regularizar los asentamientos ya existentes.
El entonces ministro José Ramón Fadul reconocía: «Después del terremoto [en Haití], el problema se agravó más». Sin embargo, no hubo mención a soluciones para el Hoyo de Friusa, donde la mezcla de abandono estatal, explotación laboral y falta de servicios básicos seguía alimentando el círculo vicioso.
Un problema sin resolver
La historia del Hoyo de Friusa es un reflejo de las contradicciones del «milagro turístico» dominicano:
- Paradoja económica: Mientras los hoteles de Punta Cana generaban miles de millones en divisas (US$4,025 millones en 2007), los trabajadores que los construyeron y mantuvieron vivían en condiciones inhumanas.
- Fallas institucionales: Migración, POLITUR y gobiernos locales fracasaron en aplicar políticas migratorias sostenibles o integrar a estas comunidades.
- Seguridad vs. Derechos: Las medidas reactivas (como el decreto de 2014) no abordaron las causas profundas: pobreza, falta de documentación y demanda de mano de obra barata.
Quince años después del primer reportaje, el Hoyo de Friusa sigue siendo un símbolo de un problema que Punta Cana prefirió esconder tras sus resorts todo incluido. La pregunta sigue en el aire: ¿Cuántos informes más se necesitan para actuar?
Fuentes:
- Hoy (26/08/2008), Listín Diario (30/11/2013), El Nacional (17/01/2014).