La avería registrada recientemente en el sistema del Acueducto Cibao Central, que dejó sin agua potable a cientos de miles de personas en Santiago y otros municipios de la región Norte, ha vuelto a colocar sobre la mesa una pregunta clave: ¿se trata de una infraestructura agotada por el tiempo o de un problema de mala gestión y falta de mantenimiento?
Un sistema diseñado para otro Cibao
El Acueducto Cibao Central fue construido e inaugurado en la década de los 90, en un contexto muy distinto al actual. En ese momento, el crecimiento urbano, la densidad poblacional y la demanda de agua eran considerablemente menores a las de hoy.
Especialistas en ingeniería hidráulica coinciden en que el sistema fue concebido para suplir una realidad que ya no existe. El aumento sostenido de la población y del consumo ha llevado la infraestructura a operar bajo una presión constante, lo que acelera el desgaste de sus componentes.
¿Tuberías viejas o falta de mantenimiento?
Aunque algunas voces apuntan a la antigüedad de las tuberías como causa principal del colapso, técnicos señalan que este tipo de infraestructura, cuando recibe el mantenimiento adecuado, puede tener una vida útil de varias décadas más.
En este caso, se ha señalado que existían filtraciones previas que habrían sido reportadas por residentes de comunidades cercanas desde meses antes del incidente. Estas señales de alerta no habrían sido atendidas a tiempo, permitiendo que el problema se agravara hasta provocar una falla mayor.
Gestión operativa bajo cuestionamiento
Más allá del estado físico del acueducto, el foco del debate se ha desplazado hacia la gestión del sistema. La falta de mantenimiento preventivo, la respuesta tardía ante las advertencias y la ausencia de tecnología moderna para regular la presión del agua figuran entre las principales críticas.
Expertos aseguran que con protocolos adecuados y sistemas de control más avanzados, la avería pudo haberse evitado o, al menos, reducido en su impacto.
Pérdidas de agua y consumo sin control
Otro aspecto clave es el alto nivel de pérdidas dentro del sistema. Una parte significativa del agua producida no llega a los hogares debido a fugas, conexiones irregulares y falta de medición eficiente del consumo.
La escasa instalación de medidores y el bajo control sobre el uso del recurso dificultan la planificación y agravan el estrés sobre una infraestructura ya exigida al límite.
Respuesta de emergencia y restablecimiento
Tras la rotura, las autoridades activaron un operativo de emergencia para reparar la tubería afectada y restablecer el servicio. Aunque el suministro comenzó a normalizarse de manera gradual, la interrupción dejó en evidencia la vulnerabilidad del sistema y el impacto directo que estas fallas tienen sobre la vida cotidiana de la población.
Un problema estructural que exige soluciones de fondo
El caso del Acueducto Cibao Central va más allá de una avería puntual. Refleja la necesidad urgente de invertir en modernización, mantenimiento continuo y mejor gestión de los sistemas de agua potable, especialmente en regiones donde el crecimiento urbano ha superado la capacidad de la infraestructura existente.
La pregunta ya no es solo si el acueducto está obsoleto, sino si el país está preparado para garantizar agua potable de forma sostenible en el futuro.



