La psicóloga infantil Marinely García advirtió que un niño no debe permanecer más de dos minutos fuera de la supervisión directa de un adulto, especialmente en contextos familiares o comunitarios, tras los recientes casos que han conmocionado al país, como los de Briana Genao y Roldany Calderón.
La especialista señaló que muchos padres bajan la guardia al encontrarse en entornos que consideran seguros, sin tomar en cuenta que los descuidos, aunque sean breves, pueden tener consecuencias irreversibles.
El peligro de confiarse en espacios familiares
De acuerdo con la psicóloga, uno de los errores más comunes es asumir que, por tratarse de una reunión familiar o un entorno conocido, los niños no corren riesgos. Explicó que situaciones como conversaciones entre adultos, consumo de alcohol o distracciones colectivas reducen la atención hacia los menores.
Indicó que en varios casos de desapariciones infantiles se repite un mismo patrón: el niño estaba jugando cerca, pero sin un adulto asignado exclusivamente a su cuidado.
Supervisión constante y responsable
García enfatizó que la supervisión infantil no debe ser compartida de manera informal. Recomendó que siempre haya un adulto claramente responsable de vigilar al menor, manteniendo contacto visual constante y evitando delegar esa responsabilidad sin acuerdos explícitos.
También advirtió sobre dejar a los niños al cuidado de personas que no están plenamente conscientes de la responsabilidad que implica protegerlos.
Impacto emocional en las familias y la sociedad
Los casos recientes han dejado una profunda huella emocional tanto en las familias afectadas como en la sociedad dominicana. La psicóloga explicó que este tipo de eventos genera sentimientos de culpa, angustia y trauma prolongado, difíciles de superar.
Subrayó la importancia de crear una cultura de prevención, donde la seguridad de los niños sea una prioridad absoluta y no una responsabilidad secundaria.
Educación preventiva desde el hogar
Además de la vigilancia adulta, García destacó la necesidad de educar a los niños desde temprana edad sobre su seguridad personal. Recomienda enseñarles a identificar situaciones de riesgo, a no alejarse sin permiso y a buscar ayuda inmediata de sus padres o tutores ante cualquier situación extraña.
Actuar sin demora ante una desaparición
La especialista reiteró que ante la desaparición de un menor no se debe esperar. La denuncia debe hacerse de inmediato para activar los protocolos de búsqueda y aumentar las posibilidades de localización.
El llamado de los expertos es claro: la supervisión constante y la prevención son claves para evitar tragedias que marcan de por vida a las familias y a toda una sociedad.



