En medio del ritmo acelerado de la vida moderna, una tendencia ha ganado fuerza, especialmente entre jóvenes y usuarios activos de redes sociales: el llamado “bed rotting”. La expresión, que puede traducirse como “pasar el día entero en la cama”, se ha vuelto común los domingos y días libres, generando un debate sobre si realmente se trata de descanso o de una señal de agotamiento emocional.
¿En qué consiste el bed rotting?
El bed rotting implica permanecer en la cama durante largas horas, no necesariamente durmiendo, sino viendo series, usando el celular, navegando en redes sociales o simplemente evitando cualquier actividad productiva. Para muchos, esta práctica representa una pausa consciente frente a la presión constante de rendir, cumplir y producir.
Quienes lo defienden aseguran que quedarse en la cama sin culpa es una forma de autocuidado y una respuesta al cansancio físico y mental acumulado durante la semana.

Cuando el descanso sí puede ser beneficioso
Tomarse un día para bajar el ritmo puede ser positivo en determinados contextos. El cuerpo y la mente necesitan pausas para recuperarse del estrés, el trabajo excesivo y las exigencias diarias. Un descanso ocasional, sin horarios ni compromisos, puede ayudar a recargar energías y mejorar el estado de ánimo.
El problema no está en descansar, sino en cómo y con qué frecuencia se hace.
Las señales de alerta detrás de la tendencia
Especialistas advierten que cuando el bed rotting deja de ser ocasional y se convierte en una rutina, puede traer consecuencias negativas. Pasar demasiado tiempo en la cama puede alterar los hábitos de sueño, fomentar el sedentarismo y afectar la salud mental.
Además, el aislamiento prolongado y la falta de movimiento pueden intensificar sentimientos de apatía, ansiedad o desmotivación, especialmente si la persona utiliza la cama como refugio para evadir responsabilidades o problemas emocionales.
La delgada línea entre autocuidado y autoabandono
La diferencia clave está en la intención y la repetición. Si quedarse en la cama es una decisión puntual para descansar y luego retomar la rutina con normalidad, no representa un problema. Pero si se transforma en una constante para evitar la vida diaria, podría ser una señal de desgaste emocional o falta de bienestar.
Cuando el descanso sustituye actividades básicas como socializar, moverse o cumplir responsabilidades mínimas, deja de ser autocuidado y puede convertirse en autoabandono.
Cómo descansar sin caer en excesos
El descanso saludable requiere equilibrio. Establecer límites de tiempo, alternar el reposo con movimiento ligero y mantener cierto contacto con el entorno ayuda a que el descanso cumpla su función sin afectar la salud.
Descansar es necesario, pero hacerlo de manera consciente puede marcar la diferencia entre recuperar fuerzas o profundizar el agotamiento.



