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Crean el robot autónomo más pequeño del mundo: funciona con energía solar y cuesta menos de un centavo

Un equipo de científicos de Estados Unidos desarrolló el robot autónomo y programable más pequeño del mundo, una innovación que marca un nuevo hito en la robótica microscópica. El dispositivo es tan diminuto que no puede observarse a simple vista, funciona con energía solar durante meses y su costo de fabricación es inferior a un centavo de dólar por unidad.

El avance fue presentado por investigadores de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Michigan en las revistas científicas Science Robotics y Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), y abre nuevas posibilidades para aplicaciones médicas e industriales.

World’s Smallest Programmable Robots: The Microscopic Machines Changing Science Forever

Un robot miles de veces más pequeño que los actuales

Los microrobots miden entre 200 y 300 micrómetros de altura y apenas 50 micrómetros de ancho, lo que representa una escala unas 10.000 veces menor que la robótica convencional. Esta miniaturización extrema permite explorar un campo prácticamente inédito: máquinas programables que operan en dimensiones microscópicas.

Cada unidad funciona de manera totalmente autónoma, sin cables ni controles externos. Integra sensores, circuitos electrónicos y pequeños paneles solares que suministran la energía necesaria para operar durante varios meses.

Durante décadas, uno de los grandes límites de la robótica fue lograr movimiento autónomo por debajo del milímetro. A esa escala, las leyes físicas cambian: la gravedad y la inercia pierden relevancia, mientras que la viscosidad y el arrastre dominan el entorno, haciendo ineficientes los mecanismos tradicionales con ruedas, brazos o articulaciones.

Un sistema de movimiento inspirado en el “nado” microscópico

Para superar ese desafío, los investigadores diseñaron un sistema de propulsión innovador. Cada robot genera un campo eléctrico que mueve iones en el líquido que lo rodea. Ese desplazamiento empuja moléculas de agua y produce un flujo que impulsa al robot, imitando una forma de “nado” microscópico altamente eficiente.

Los microrobots pueden modificar ese campo eléctrico para realizar movimientos complejos e incluso desplazarse en grupos coordinados, de manera similar a un cardumen. Alcanzan velocidades de hasta un largo corporal por segundo y, al no tener partes móviles, presentan alta durabilidad y resistencia al desgaste.

Computación ultraminúscula y consumo energético extremo bajo

El sistema autónomo fue posible gracias al trabajo del laboratorio de David Blaauw, en la Universidad de Michigan, especializado en computación de ultra bajo consumo. Los microcircuitos funcionan con apenas 75 nanovatios, unas 100.000 veces menos que un reloj inteligente.

Para lograrlo, los investigadores rediseñaron la arquitectura electrónica, reduciendo drásticamente el voltaje y comprimiendo la programación para ajustarla a una memoria microscópica sin sacrificar funcionalidad.

Sensores, comunicación y programación individual

Cada microrobot incorpora sensores capaces de medir temperatura con una precisión cercana a 0,3 °C, lo que les permite detectar variaciones térmicas y desplazarse hacia zonas más cálidas.

La comunicación de datos se realiza mediante patrones de movimiento, observables con un microscopio equipado con cámara. Este sistema recuerda al modo en que las abejas transmiten información mediante danzas.

Además, cada unidad posee un código único, lo que permite programarla individualmente utilizando pulsos de luz. De esta forma, distintos robots pueden cumplir funciones específicas dentro de una misma tarea.

Aplicaciones futuras en medicina e industria

Los científicos señalan que esta versión es solo un punto de partida. En el futuro, los microrobots podrían ejecutar programas más complejos, integrar nuevos sensores, aumentar su velocidad y operar en entornos más exigentes.

Las aplicaciones más prometedoras se concentran en el área médica, especialmente para el seguimiento y análisis de células individuales, así como en la industria, donde podrían utilizarse para inspeccionar o construir dispositivos a escala microscópica.

Este avance redefine los límites de la robótica y abre la puerta a una nueva generación de máquinas casi invisibles, autónomas y altamente eficientes.

Juan Calcano

Juan Calcano

Juan Calcaño, blogger, diseñador, amante de la tecnología y escritor.

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