Fueron encontrados micrófonos y cámaras ocultas en el Congreso de Honduras, detectados durante las revisiones internas del proceso de transición administrativa, que ha puesto de manifiesto la magnitud de los riesgos que enfrenta la seguridad y la privacidad en uno de los principales órganos del Estado.
Según informaciones, las investigaciones se desarrollan bajo estricta reserva, mientras diversas voces señalan una posible crisis de credibilidad institucional y de confianza pública si no se esclarece el caso.
De acuerdo con testimonios de empleados del Congreso Nacional, el tema del espionaje desplazó rápidamente la atención, provocando debates entre diputados y personal que manejaron la información con suma cautela debido a su gravedad política y legal.
A última hora del martes 20 de enero, la salida discreta del ex presidente legislativo Luis Redondo, sin la habitual compañía de otros directivos ni diputados de bancada, suscitó especulaciones y dejó interrogantes abiertos sobre eventuales conexiones con el caso. Ningún pronunciamiento oficial ha esclarecido hasta ahora si existe un vínculo directo.
Según informes preliminares atribuidos al equipo de seguridad de transición del Congreso, las cámaras y micrófonos retirados corresponden a sistemas de última generación valorados en varios millones de lempiras.
Estos dispositivos, reveló una fuente interna al Legislativo, se encontraban emplazados estratégicamente en espacios donde se celebran reuniones privadas, oficinas administrativas y zonas transitadas por diputados y personal de confianza. Tal localización da cuenta de una vigilancia selectiva orientada a la obtención de información sensible.



