En un fenómeno que los expertos en marketing denominan el «Efecto Streisand», el legendario cantante Julio Iglesias ha experimentado un incremento masivo en su popularidad digital. A pesar de haber enfrentado un inicio de año marcado por graves acusaciones legales, sus cifras en las plataformas de streaming han alcanzado picos históricos.
De los tribunales a los algoritmos
A inicios de enero de 2026, el artista fue blanco de denuncias por parte de dos exempleadas, quienes lo acusaron de presunta agresión sexual y trata de personas en sus residencias, incluyendo propiedades en el Caribe. Iglesias, de 82 años, reaccionó de inmediato calificando los señalamientos como «absolutamente falsos».
Apenas semanas después, el 23 de enero, la fiscalía española procedió al archivo de la investigación preliminar. El argumento legal se basó en la falta de competencia jurisdiccional, dado que los hechos habrían ocurrido presuntamente fuera de España y por un sujeto no residente.
El fenómeno en cifras: 1.67 millones de escuchas diarias
Lejos de hundir su catálogo musical, el revuelo mediático parece haber despertado la curiosidad del público. Según reportes del programa La Roca de LaSexta, para mediados de enero las reproducciones del cantante se duplicaron en plataformas como Spotify y YouTube.
- Impacto cuantitativo: Iglesias alcanzó los 1.67 millones de reproducciones diarias.
- Tendencia: Este «subidón» representa un crecimiento del 100% respecto a sus periodos de estabilidad previos.
- Plataformas: Aunque no hay datos públicos exactos de YouTube, el impulso generalizado en el streaming se atribuye directamente a la omnipresencia del nombre del cantante en los titulares de España y Latinoamérica.
Una victoria numérica, ¿un riesgo reputacional?
A pesar de la bonanza económica que suponen estas cifras, los analistas advierten que Iglesias no está fuera de peligro. Si bien el archivo judicial le otorga un respiro legal, la crisis reputacional a largo plazo sigue siendo una amenaza latente. El aumento en las escuchas suele ser una respuesta instintiva a la curiosidad del momento, pero no necesariamente refleja un apoyo a la imagen del artista.
Por ahora, los clásicos del cantante de «Me olvidé de vivir» suenan con más fuerza que nunca en los dispositivos de todo el mundo, demostrando que, en la era del algoritmo, incluso las noticias más oscuras pueden traducirse en clics.



