El Metro de Santo Domingo es visto por muchos como el medio de transporte más rápido y confiable de la provincia. Sin embargo, en los últimos cuatro meses, ese prestigio se ha visto golpeado por una cadena de fallas técnicas que han dejado varados a miles de pasajeros en distintas estaciones y tramos de sus líneas.x
Entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, el sistema ha registrado al menos siete interrupciones importantes que obligaron a suspender el servicio, evacuar usuarios y generar retrasos considerables en horas de alta circulación.
Noviembre: el mes con más incidentes
Las primeras incidencias se registraron los días 10 y 11 de noviembre, cuando fallas eléctricas internas afectaron el tramo entre las estaciones Mamá Tingó y Gregorio Urbano Gilbert (antes Peña Gómez), en la Línea 1.
Pocos días después, el 19 de noviembre en horas de la mañana, el servicio volvió a detenerse, esta vez en la Línea 2, debido a una avería en el sistema de cambiavías de la estación María Montez.
Ese mismo día, pero en la tarde, se produjo otra interrupción. En esta ocasión, los pasajeros tuvieron que ser evacuados en un tramo de la Línea 1 en Villa Mella, tras una nueva falla técnica.
Diciembre: problemas en el sistema de puertas
El 9 de diciembre, la Línea 1 volvió a presentar inconvenientes, esta vez en la estación Pedro Livio Cedeño, donde un problema en el sistema de puertas obligó a detener momentáneamente el servicio.
Enero: nueva falla en el tramo norte
El 2 de enero, el sistema volvió a fallar en el tramo norte de la Línea 1, generando retrasos y congestión en una de las zonas con mayor flujo de usuarios.
Febrero: pasajeros varados en plena Línea 2
La más reciente interrupción ocurrió el jueves 5 de febrero, cuando un tren de la Línea 2 presentó una falla técnica entre las estaciones Trina de Moya y Concepción Bona, dejando varados a los pasajeros que se encontraban a bordo.
Un patrón que preocupa a los usuarios
Estas siete fallas, distribuidas en un período de apenas cuatro meses, reflejan un patrón que comienza a generar inquietud entre quienes utilizan este sistema a diario para trasladarse hacia sus trabajos, centros de estudio y compromisos personales.
Aunque el Metro continúa siendo una pieza clave en la movilidad urbana de Santo Domingo, la repetición de estas incidencias plantea interrogantes sobre el mantenimiento, la capacidad de respuesta ante averías y la necesidad de reforzar la supervisión técnica del sistema.
Más que retrasos, impacto en la rutina diaria
Cada interrupción no solo representa un retraso. Para miles de personas, significa llegar tarde al trabajo, perder citas médicas, faltar a clases o quedar expuestos a largas caminatas y transporte improvisado.
El Metro sigue siendo el pilar del transporte masivo en la capital, pero estos eventos recientes demuestran que su confiabilidad atraviesa un momento que requiere atención.



