Un supervisor de la oficina de la Administración de Control de Drogas (DEA) en la República Dominicana, identificado como Melitón Cordero, fue arrestado este jueves en el marco de una investigación federal sobre el abuso de un programa de visas estadounidenses destinado a informantes confidenciales.
El arresto, revelado por la agencia Associated Press (AP) a través de fuentes oficiales, arroja luz sobre los motivos detrás de la drástica decisión de la embajadora Leah Francis Campos, quien horas antes anunció el cierre abrupto e indefinido de la sede antinarcóticos en el país.
Fraude con el programa de visas
La investigación, dirigida por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos, se centra en presuntas irregularidades y beneficios personales obtenidos a través del sistema de visados que EE. UU. otorga a colaboradores extranjeros en la lucha contra el narcotráfico.
Cordero, quien ostentaba un cargo de supervisión en la oficina de Santo Domingo, fue detenido tras detectarse lo que la administración del presidente Donald Trump calificó como una «violación repugnante y vergonzosa de la confianza pública».
Postura de la Embajada y la Administración Trump
La embajadora Campos utilizó sus redes sociales para expresar la firmeza de la medida, subrayando que la política de la actual administración no admite concesiones en temas de integridad gubernamental.
«No toleraré ni siquiera la percepción de corrupción en ningún lugar de la Embajada que dirijo. Es una violación deshonrada usar el cargo oficial para beneficio propio», escribió la diplomática en la plataforma X.
Silencio oficial y estado de la investigación
Hasta el momento, ni el DHS ni la DEA han emitido comentarios oficiales adicionales sobre el arresto de Cordero. Los intentos de contacto con el detenido no han obtenido respuesta y el caso se mantiene bajo estricta reserva debido a que la investigación continúa en curso.
Este escándalo marca uno de los momentos más tensos para la oficina de la DEA en la región, cuya operatividad en República Dominicana queda suspendida «hasta nuevo aviso» mientras se auditan los procesos internos y se determina el alcance total del fraude con el programa de informantes.



