Alrededor de las nueve de la mañana de este domingo, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) tiene previsto conmemorar sus 11 años de fundación con un acto en la Gran Arena del Cibao, en Santiago de los Caballeros.
Constituido oficialmente en 2015, el partido oficialista logró posicionarse como segunda fuerza política en las elecciones de 2016, lo que le permitió consolidar el terreno para alcanzar la Presidencia de la República en los comicios de 2020 y 2024.
La organización arriba a su undécimo aniversario en un contexto marcado por denuncias de presuntos descuentos irregulares a empleados públicos, malestar interno por recientes cambios en el tren gubernamental y el inicio anticipado de la carrera por la candidatura presidencial de 2028.
En las últimas semanas, uno de los temas que más ha impactado la gestión encabezada por el presidente Luis Abinader ha sido la acusación de supuestos cobros indebidos a colaboradores de entidades estatales, específicamente del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA) y del Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA).
Según revelaciones hechas por la periodista Nuria Piera en su programa de investigación, tanto Rafael Féliz, entonces titular del ITLA, como Hecmilio Galván, director del FEDA, habrían aplicado descuentos a empleados con el objetivo de financiar proyectos políticos personales.
Aunque estos señalamientos no han sido formalmente judicializados, el presidente Abinader aseguró que cualquier denuncia relacionada con conductas inapropiadas en la administración pública es objeto de revisión y puede derivar en decisiones que demuestren intolerancia frente a faltas éticas. Días después de la denuncia, Féliz fue apartado de sus funciones.
Mientras estas acusaciones ocupaban la atención pública, también generaron debate las declaraciones del diputado Jorge Frías, quien a través de su cuenta en la red social X afirmó que empleados gubernamentales estarían filtrando informaciones a medios de comunicación a cambio de dinero.
En su publicación, el legislador advirtió que quienes suministren datos por “un par de pesos” deberían prepararse ante un eventual escenario electoral adverso en 2028, insinuando posibles consecuencias laborales si el partido pierde el poder.
Sus palabras provocaron reacciones dentro de la propia organización. Dirigentes como José Ignacio Paliza, presidente del PRM, y Milagros Ortiz Bosch aclararon que esas expresiones no reflejan la postura institucional del partido.
Frías continuó con planteamientos controversiales y, en otra intervención en la misma plataforma digital, cuestionó qué funcionarios designados después de 2020 permanecerían en sus cargos en caso de una derrota electoral en 2028.
Estas tensiones surgen luego de que disminuyera el malestar generado por los cambios realizados a inicios de enero en distintas dependencias del Estado. Dichos movimientos provocaron críticas desde sectores medios y de base del partido.
El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, manifestó su desacuerdo con la desvinculación de dirigentes que, según afirmó, han desempeñado sus funciones con responsabilidad. Además, sostuvo que no guardará silencio frente a lo que considera una persecución contra cuadros partidarios.
En la misma línea, el expresidente Hipólito Mejía expresó su rechazo a la práctica de sustituir masivamente al personal cada vez que asume una nueva autoridad en una institución pública, favoreciendo a allegados.
Paralelamente, aunque el debate interno sobre las aspiraciones presidenciales parece haberse moderado, continúan las muestras de respaldo entre figuras del partido. Recientemente, Jean Luis Rodríguez, director de la Autoridad Portuaria, manifestó su apoyo al ministro de Turismo, David Collado.
El acto conmemorativo, al que están convocados dirigentes de distintos niveles, podría convertirse en un escenario propicio para que los aspirantes presidenciales exhiban su fuerza organizativa, tal como ocurrió en la Asamblea Nacional de 2025.
Frente a ese panorama, Pacheco reiteró la necesidad de mantener la cohesión interna y fortalecer la democracia partidaria como elementos esenciales para garantizar la estabilidad y el cumplimiento de los objetivos políticos de la organización.



