SANTO DOMINGO. La Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU) cumplirá este 28 de febrero 55 años de fundación, pero respecto de la época contemporánea. ¿Qué ha significado para el país más de medio siglo de servicio cultural desde el instrumento fundamental de la cultura, el libro? ¿Quiénes la han dirigido? ¿Cuántos hombres y cuántas mujeres han ocupado el principal despacho?
La Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña fue creada oficialmente en 1971, durante el gobierno de Joaquín Balaguer, con el propósito de reunir, conservar y difundir la producción bibliográfica dominicana y universal, y que llegaba para ser parte de una oferta cultural junto al Teatro Nacional, los museos de Historia Nacional, de Arte Moderno y del Hombre Dominicano y la Cinemateca Dominicana. Es la principal institución bibliográfica de la República Dominicana y uno de los centros culturales más importantes del país.

La creación de la BNPHU fue iniciativa del doctor Joaquín Balaguer como parte de un concepto integral, la Plaza de la Cultura, y respecto de lo cual no habrá nunca forma de agradecérselo, incluso por encima de los diferendos partidarios y políticos. Hay una mezquindad no declarada que no permite esas generosidades.
Pero no era la primera vez que se proponía crear una biblioteca nacional.

Otro mandatario, el dictador Rafael Trujillo Molina, dispuso en 1938 el diseño dentro del proyectado Archivo General de la Nación de una Biblioteca Nacional como parte de sus servicios. Pero el propósito se quedó en intención y nunca se llevó a cabo. Desde 1939 hasta 1971, cuando se funda la BNPHU, pasaron 32 años con un país sin biblioteca nacional.

Honor a PHU
La historia está estrechamente ligada al desarrollo intelectual dominicano y al homenaje permanente al gran humanista Pedro Henríquez Ureña.
La biblioteca lleva el nombre de Pedro Henríquez Ureña (1884–1946), uno de los intelectuales latinoamericanos más influyentes del siglo XX, quien fue filólogo, ensayista, crítico literario, educador y es el dominicano más reconocido como humanista. Su pensamiento defendió la identidad cultural hispanoamericana y el valor de la lengua española en América.
Su establecimiento respondió a la necesidad de contar con una institución que preservara la memoria escrita del país, reuniera colecciones dispersas en archivos y bibliotecas públicas, sirviera de apoyo a la investigación histórica, literaria y científica y promoviera la lectura y la cultura nacional.
El edificio actual fue diseñado para funcionar como biblioteca moderna, con salas de lectura, hemeroteca, archivos, auditorios y áreas de investigación.
El edificio ha sido sometido varias veces a remodelaciones y, al llegar al Ministerio de Cultura, el ministro Roberto Ángel Salcedo advirtió áreas con deterioro a partir tanto de los informes presentados por la dirección actual como de visitas in situ, por lo que se dispuso fondos para su remodelación. Pero hay determinadas áreas, como en el edificio “nuevo” del extremo este, en el cual a simple vista se nota deterioro y hasta peligro.

Funciones
La BNPHU cumple funciones clave para la nación: Depósito legal, ya que es la llamada a recibir tres ejemplares de toda obra publicada en el país, garantizando su conservación; Hemeroteca Nacional, debido a que resguarda las colecciones de periódicos y revistas dominicanas históricas; fuente de investigación y consulta, debido a que ofrece colecciones especializadas para investigadores, estudiantes y público general, y promueve la cultura porque organiza o sirve de espacio para conferencias, presentaciones de libros, exposiciones, talleres y actividades educativas.
En las últimas décadas, la biblioteca ha avanzado hacia la modernización mediante la digitalización de colecciones, acceso a bases de datos, renovación de salas, programas de animación a la lectura e integración a redes bibliotecarias internacionales. También se ha consolidado como espacio de reflexión cultural y literaria del país.
La Biblioteca Nacional es guardiana de la memoria escrita dominicana, es centro de investigación de referencia, punto de encuentro de la vida intelectual y patrimonio cultural de la nación.
Sus funciones son en parte coincidentes con las de la Biblioteca del Archivo General de la Nación y hay similitudes en sus labores de conservación documental, pero son distintas las dimensiones a las que se orientan.
Los directores
Sus directores han sido el crítico literario y ensayista de artes Pedro René Contín Aybar (1971-1974), el intelectual y educador Pedro Gil Iturbides (1974-1978), el escritor y articulista Tomás Báez Díaz (1978-1980), Pedro B. Purcel Peña (1980-1982), el narrador y ensayista y dueño de pensamiento irreverente propio don Pedro Peix (1982-1982), Norberto Luis Soto (1982-1984), el investigador del arte, editor y escritor Cándido Gerón (1984-1986), el periodista e intelectual banilejo, César A. Herrera Cabral (1986-1988) y el poeta Antonio Fernández Spencer (1989-1991).
En la década de 1991 se produce un milagro de género y llega la primera y única mujer que, al parecer —según los juicios de los mandatarios de turno— ha tenido capacidad para dirigirla: Elida Jiménez Victorio —1991-1996, expresión de un machismo institucional enmascarado que no ha llamado nunca la atención.
Los años 2000 se inician con el poeta, orador e historiador Tony Raful, quien sigue a Andrés L. Mateo (2000-2001), Diógenes Céspedes (2001-2004) y Diomedes Núñez Polanco (2010, previo a 2020).
Así se llega al escritor de cuentos, periodista cultural, corrector y poeta, inclinado profundamente al estudio de la lengua, Rafael Peralta Romero, desde 2020 hasta el presente.

Peralta Romero proviene de una familia en la cual la lectura, el amor por la ciencia y el fomento del arte forman parte de su esencia. Es hermano del jurista y escritor Antoliano Peralta y padre del guionista y director de cine Mijail Peralta.
Es miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua (de la cual es también directivo) y del Instituto Duartiano; miembro del grupo Mester de Narradores y del Movimiento Interiorista. Columnista del periódico vespertino El Nacional y publica artículos en el periódico Hoy.
¿Qué atesora la BNPHU?
Para citar solo algunas de las obras fundamentales: Historia de la conquista de la isla Española de Santo Domingo —Antonio del Monte y Tejada (1853), primera gran historia sistemática del país escrita por un dominicano, texto clave para comprender la época colonial y que está considerado una piedra angular de la historiografía nacional.
Compendio de la historia de Santo Domingo —José Gabriel García (1867-1887), obra monumental en varios tomos original del “Padre de la Historia Dominicana” y que es referencia obligada sobre la formación de la nación.
Primeras ediciones de la novela Enriquillo — Manuel de Jesús Galván (1882), primera gran novela histórica dominicana, la cual narra la rebelión indígena liderada por Enriquillo y que es símbolo de identidad nacional y resistencia.
Salomé Ureña de Henríquez: Poesías completas — Salomé Ureña. Se trata de la voz femenina fundacional de la literatura dominicana, figura clave en educación y patriotismo.
Todas las obras de Pedro Henríquez Ureña, entre las cuales se recomiendan especialmente Seis ensayos en busca de nuestra expresión y Las corrientes literarias en la América hispánica. Su obra simboliza la proyección universal de la cultura dominicana.
La hemeroteca de la BNPHU conserva colecciones originales de periódicos fundamentales: Ejemplares del siglo XIX, publicaciones de la Primera República, periódicos de la Restauración y las colecciones de medios impresos dominicanos del siglo XX; entre los más emblemáticos está El Telégrafo Constitucional de Santo Domingo (1821), uno de los primeros periódicos del país que documentó la Independencia efímera, entre otros procesos.
Atesora libros raros y antiguos (siglos XVI-XVIII). La biblioteca resguarda obras europeas tempranas relacionadas con la isla de Santo Domingo y el Caribe, entre ellas: Crónicas de Indias, textos religiosos coloniales, libros impresos en España sobre La Española; mapas antiguos, piezas documentan los inicios de la colonización americana.
Resguarda también manuscritos y archivos personales fundamentales, escritos y correspondencia de intelectuales, papeles literarios inéditos y archivos de historiadores y escritores; muchos de estos materiales son únicos e insustituibles.
También destacan en sus anaqueles las primeras ediciones de autores dominicanos fundamentales, libros publicados tras la Independencia (1844), textos de la Restauración (1863-1865) y obras del siglo XX que definieron la identidad cultural.
La trascendencia de la BNPHU se comprende cuando se sabe que se trata de la guardiana de la memoria escrita dominicana, el archivo de la identidad nacional, junto al Archivo General de la Nación, con sus diferencias en cuanto a los límites documentales, centro clave para investigadores y un patrimonio cultural de todo el país.
Lo menos conocido
La Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU) custodia no solo obras famosas, sino también tesoros documentales poco conocidos, muchos de ellos únicos en el país y apenas consultados fuera de círculos especializados. Estos materiales revelan aspectos íntimos, olvidados o inéditos de la historia y la cultura de la República Dominicana.
La BNPHU conserva borradores, cuadernos y textos no publicados de importantes autores, entre ellos: Versiones preliminares de poemas y novelas, discursos manuscritos, apuntes personales, manuscritos de obras no finalizadas y, en particular, documentos vinculados a la familia de Pedro Henríquez Ureña, figura central de la cultura hispanoamericana. Estos materiales permiten estudiar el proceso creativo, algo imposible con las ediciones impresas.
Además, preserva cartas personales entre escritores, políticos y académicos dominicanos y extranjeros: intercambios literarios del siglo XX, cartas de exilio durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y redes culturales entre el Caribe, Europa y América Latina, muchas de las cuales revelan conflictos políticos, debates ideológicos y proyectos culturales truncos.
Hay colecciones de periódicos efímeros y clandestinos, los ubicados lejos de la influencia de los grandes diarios; en la hemeroteca se guardan publicaciones rarísimas: periódicos de corta duración del siglo XIX, hojas políticas clandestinas, publicaciones de resistencia durante dictaduras y, en especial, revistas culturales desaparecidas. Estos impresos muestran la vida política “desde abajo”, no solo la versión oficial.
¿Tiene la BNPHU libros prohibidos o censurados?: obras críticas al régimen de Trujillo, literatura considerada “subversiva”, textos dominicanos o internacionales marxistas o políticos prohibidos y publicaciones de exiliados dominicanos. Algunos ejemplares sobrevivieron únicamente en colecciones institucionales como la BNPHU.
La biblioteca conserva cartografía histórica valiosa: Mapas coloniales europeos, representaciones tempranas de La Española, documentos geográficos del siglo XVIII y XIX y planos urbanos antiguos de Santo Domingo. Estos mapas muestran cómo fue cambiando la percepción territorial de la isla.
Se encuentran atesorados allí materiales impresos que rara vez sobreviven: programas de teatro del siglo XX, invitaciones a eventos culturales, catálogos de exposiciones antiguas y afiches literarios y artísticos, que son fuentes esenciales para reconstruir la historia cultural cotidiana.
Libros escolares antiguos. Se trata de textos usados en la educación dominicana desde el siglo XIX: Manuales de lectura, catecismos escolares, libros de civismo y moral y primeros textos de historia nacional.
Datos de contacto:
829-946-2674
Calle César Nicolás Penson 91, Santo Domingo. Distrito Nacional, Santo Domingo. República Dominicana.
Página web: https://www.bnphu.gob.do
Biblioteca digital: https://www.bnphu.gob.do/categoria/servicios/biblioteca-digital



