Timoteo Estévez en República Dominicana tras largas caminatas en silencio, noches enteras atento a los sonidos del campo y una paciencia infinita para intentar encontrar a una de las aves más esquivas de América.
Su objetivo es el urutaú, un pájaro nocturno famoso por su asombroso camuflaje y su canto inquietante, presente en varios países del continente, incluyendo República Dominicana.
Lo que comenzó como una pasión por la observación de aves se transformó en una misión personal: documentar la presencia y el comportamiento de esta especie en territorio dominicano, mostrando su importancia ecológica y despertando conciencia sobre la riqueza natural del país.
Un ave que parece parte del árbol
El urutaú —conocido científicamente como Nyctibius griseus— tiene la capacidad de confundirse casi por completo con los troncos y ramas donde descansa durante el día. Su plumaje gris y marrón imita la textura de la madera seca, y cuando permanece inmóvil resulta prácticamente invisible incluso a pocos metros de distancia.
Esta habilidad no solo lo protege de depredadores, sino que también complica enormemente su estudio. Para observarlo se requiere experiencia, oído entrenado y mucha perseverancia, cualidades que Timoteo ha ido perfeccionando con cada salida de campo.
El canto que alimenta leyendas
Además de su camuflaje, el urutaú es famoso por su canto nocturno, un sonido profundo y melancólico que en distintas regiones de América ha dado origen a mitos y relatos populares. En comunidades rurales dominicanas, su llamado en la noche suele despertar curiosidad e incluso cierto misterio.
Sin embargo, más allá de las leyendas, se trata de una especie completamente inofensiva que cumple un papel importante en el equilibrio ecológico, especialmente en el control de insectos.



