Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos informaron que bombardearon tres embarcaciones en zonas del Caribe y el Océano Pacífico, bajo el argumento de que presuntamente transportaban drogas. Como resultado de estas acciones, al menos once personas murieron, según los reportes disponibles.
De acuerdo con los mismos datos, desde septiembre se han registrado 42 ataques contra embarcaciones pequeñas en aguas cercanas a América Latina, con un saldo acumulado de al menos 145 fallecidos. Las autoridades estadounidenses no han presentado públicamente pruebas que respalden las acusaciones sobre el contenido ilícito de las naves atacadas.
Estos hechos ocurren semanas después de un operativo militar en Venezuela, en el que, según versiones difundidas, fuerzas estadounidenses capturaron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa para enfrentar cargos en Nueva York relacionados con drogas, armas y presunto narcoterrorismo. Las circunstancias de dicho operativo han generado cuestionamientos y reacciones en el ámbito internacional.
La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) expresó su preocupación por estas acciones y advirtió sobre posibles violaciones al debido proceso. “A las personas que mueren a causa de bombardeos militares estadounidenses contra embarcaciones en el mar se les niega cualquier tipo de debido proceso”, señaló la organización en una declaración pública.
El tema ha reavivado el debate sobre el uso de la fuerza militar en operaciones antidrogas en alta mar y sus implicaciones en materia de derechos humanos y derecho internacional.



