El abogado Héctor Quiñones denunció formalmente la desaparición forzada del ingeniero Juan Francisco López Yapor, quien habría sido secuestrado el pasado 19 de febrero de 2026 en su propio lugar de trabajo. Según las declaraciones, la autora intelectual y coordinadora del hecho sería su esposa, Nancy Estervina de Jesús Castro, en medio de un proceso de divorcio conflictivo por el control de la empresa constructora Lopez Yapor & Asociados.
El asalto en la oficina
El suceso ocurrió en la sede de la constructora propiedad de la pareja, ubicada en la calle José Antonio Jiménez #77. De acuerdo con testimonios de empleados presentes (una arquitecta y un contable), dos hombres de gran estatura, uno de ellos vestido con atuendo de enfermero, irrumpieron en el lugar.
“Lo esposaron, lo tiraron al piso, lo maltrataron y lo inyectaron con un sedante antes de llevárselo en un vehículo negro”, explicó el Dr. Quiñones. El jurista subrayó que la señora De Jesús Castro confiscó los celulares de los empleados para evitar que grabaran el incidente.
Un conflicto de intereses y «locura» fingida
El abogado reveló que el ingeniero López Yapor le había apoderado recientemente para iniciar el divorcio y proteger su 50% del patrimonio, debido a indicios de distracción de fondos por parte de su esposa. La empresa en cuestión maneja contratos que superan el millón de euros.
Tras la desaparición, Nancy de Jesús ha difundido una narrativa alegando que su esposo sufrió una «crisis de locura» y que se encuentra bajo supervisión médica. Sin embargo, el abogado desmintió estas versiones:
- Falsos registros: La policía acudió al centro de salud Sendoe, donde la esposa afirmó que estaba ingresado, pero el centro informó que no hay registros de su entrada.
- Control de información: La querellada envió mensajes a la familia de la víctima afirmando que ella tiene el control y que el ingeniero «retomará sus labores en 15 días», pero se niega a revelar su ubicación exacta.
Temor por la vida del ingeniero
«Tengo el temor de que lo pongan a firmar documentos bajo sedación», expresó Quiñones, quien también manifestó su preocupación por los efectos de las sustancias inyectadas al profesional, quien gozaba de plena salud física y mental antes del rapto.
El caso está siendo procesado por la fiscalía de SDE. La defensa del ingeniero espera que las autoridades actúen con celeridad para dar con su paradero antes de que se produzca un desenlace fatal o un despojo patrimonial irreparable.



