Donald Trump anunció que aumentará los aranceles globales de Estados Unidos del 10% al 15% con efecto inmediato, en respuesta al importante revés de la Corte Suprema a su agresiva política comercial.
«Como presidente de los Estados Unidos de América, aumentaré, con efecto inmediato, los aranceles globales del 10% anunciados el día anterior, hasta el nivel totalmente autorizado del 15%», escribió el sábado en su plataforma Truth Social.
Este aumento se basa en una «revisión exhaustiva» del fallo del máximo tribunal estadounidense, declaró, denunciando una vez más esa decisión como «ridícula» y «extraordinariamente antiestadounidense».
El viernes, había anunciado desde el Despacho Oval la firma de una orden ejecutiva que imponía un nuevo arancel global del 10%.
El nuevo arancel estaba previsto para entrar en vigor el 24 de febrero por un período de 150 días, con exenciones sectoriales, en particular para la industria farmacéutica y para los bienes que ingresan a Estados Unidos en virtud del acuerdo con México y Canadá, según un comunicado de la Casa Blanca.
Esta nueva tasa se aplica a los países o bloques que han firmado acuerdos comerciales con Washington, como la Unión Europea (UE), Japón, Corea del Sur y Taiwán, que, por ejemplo, acordaron un arancel máximo del 15%.
El anuncio del sábado probablemente genere aún más incertidumbre en torno a la guerra comercial que está librando Trump, a golpe de aranceles tanto a países amigos como enemigos.
Varios países dijeron que están evaluando el fallo de la Corte Suprema y los anuncios de grávamenes que le siguieron.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, instó este domingo a Donald Trump a tratar a todos los países en pie de igualdad.
«Quiero decirle al presidente Trump que no queremos una guerra fría, queremos tener relaciones iguales con todos los países y recibir de ellos un tratamiento también igualitario», declaró Lula durante una visita a India.
El jefe del gobierno de Alemania, Friedrich Merz, adelantó el sábado que, antes de su próxima visita a la Casa Blanca, impulsará una «posición clara» de la UE ante la nueva medida.
«Tendremos una posición europea muy clara sobre este tema, porque la política aduanera es competencia de la UE, no de los Estados miembros individuales», dijo Merz a la cadena alemana ARD.
A nivel nacional, el gobernador de Pensilvania, el demócrata Josh Shapiro, dijo en X que ya era hora de que Trump «escuche a la Corte Suprema, ponga fin a los aranceles caóticos y deje de causar estragos a nuestros agricultores, pequeños empresarios y familias».
– ¿Emergencia económica? –
Según el fallo de la Corte Suprema, emitido por una mayoría de seis de los nueve jueces, Trump no puede justificar estos aranceles alegando una emergencia económica.
Esta opinión contundente es aún más notable dado que la Corte Suprema está compuesta principalmente por jueces conservadores y se ha alineado repetidamente con el Partido Republicano.
Trump impuso estos aranceles basándose en una ley de 1977 que, en teoría, autoriza al poder ejecutivo a actuar en el ámbito económico sin la aprobación previa del Congreso cuando se identifica una «emergencia económica».
Sin embargo, según el presidente del tribunal supremo, John Roberts, el jefe de Estado debe «demostrar una clara autorización del Congreso» para implementar los aranceles.
El fallo allana el camino para posibles reembolsos de gravámenes ya pagados por las empresas.
Al ser preguntado al respecto el viernes, Trump enfatizó que este tema «no ha sido abordado» por la Corte y predijo que ocupará los tribunales durante años.
Los aranceles recaudados por las autoridades estadounidenses y afectados por la decisión de la Corte Suprema superaron los 130 mil millones de dólares en 2025, según analistas.
Uno de los jueces disidentes, Brett Kavanaugh, justificó su postura afirmando que la decisión «no dice nada sobre cómo debería proceder el gobierno para reembolsar los miles de millones recaudados». Será un caos, advirtió.
Anunciados en abril, los aranceles afectaban a países con los que Estados Unidos tenía un déficit comercial, y el presidente estadounidense los consideraba una herramienta para reequilibrar la situación.
Su objetivo también era proporcionar recursos adicionales al gobierno federal para compensar los recortes de impuestos.



