PEKÍN.– El Gobierno de China anunció que enviará a su representante especial para Oriente Medio con el objetivo de mediar en la creciente crisis regional, desencadenada tras los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El anuncio fue realizado por el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, durante una conversación telefónica con su homólogo saudí, Faisal bin Farhan. En ese diálogo, Wang advirtió que la propagación del conflicto es un escenario que Pekín “no desea ver”.
Llamado urgente al cese de hostilidades
“China insta encarecidamente a todas las partes a cesar las operaciones militares, reanudar el diálogo y la negociación lo antes posible y evitar una mayor escalada”, afirmó Wang, según un comunicado oficial de la Cancillería.
El canciller calificó de “inaceptable” el uso indiscriminado de la fuerza, especialmente contra civiles u objetivos no militares, y subrayó la necesidad de respetar el derecho internacional y la protección de infraestructuras esenciales.
Asimismo, destacó que China valora la “moderación” y el compromiso de Arabia Saudí con una solución pacífica, en una referencia implícita al restablecimiento de relaciones entre Riad y Teherán, proceso en el que Pekín desempeñó un papel mediador clave.
Coordinación con Arabia Saudí y Emiratos
Por su parte, Faisal bin Farhan expresó su preocupación por la expansión del conflicto y afirmó que su país se reserva el derecho a la legítima defensa, aunque manifestó su esperanza de avanzar hacia una desescalada.
Wang también conversó con el ministro de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, Abdalá bin Zayed, a quien insistió en que no debe “traspasarse la línea roja de la protección de civiles” ni atacarse objetivos energéticos, económicos o rutas marítimas estratégicas.
Este es el tercer día consecutivo en que el jefe de la diplomacia china mantiene contactos con países implicados o afectados por la crisis, incluidos Israel y Omán, además de Irán, uno de sus principales socios comerciales en la región.
China busca consolidar su rol como mediador
La decisión de enviar un emisario especial refleja la intención de Pekín de reforzar su papel como actor diplomático clave en Oriente Medio, en un momento de alta volatilidad geopolítica.
Analistas consideran que esta iniciativa podría reposicionar a China como mediador estratégico frente a la influencia tradicional de Washington en la región, especialmente si logra facilitar canales de diálogo entre las partes enfrentadas.



